LA SENCILLEZ DEL SER (Jean Klein )


“La liberación consiste en estar libre de uno mismo. Para poder estar libres de nosotros mismos, debemos empezar por conocernos mucho; conocer nuestro cuerpo, nuestro psiquismo, el proceso habitual de nuestro pensamiento. Hay que proceder a una investigación en vivo, es decir sin ideas preconcebidas. Generalmente, cada uno se esfuerza en sustituir el comportamiento que juzga reprensible por su opuesto: colérico, tratamos de volvernos apacible, y así, lo único que conseguimos es complicar nuestro condicionamiento; o también, nos dejamos tentar por evasiones diversas. Con tales procedimientos, nos condenamos a dar vueltas en un círculo vicioso.

Una actitud de observación desinteresada, objetiva, como dicen los científicos, es la única que nos permitirá conocernos tal  como somos verdaderamente, nos permitirá captar espontáneamente las actividades de nuestro cuerpo, de nuestra mente, los procesos de nuestro pensamiento, nuestras motivaciones. En una primera fase, el observador experimenta algunas dificultades para ser impersonal, sin elección; da dinamismo al objeto, se hace su cómplice. Más adelante, instantes de clarividencia se presentan cada vez más a menudo, luego llega un momento en que se instala entre el investigador y los objetos una zona neutra y los dos polos pierden su carga. El observador es entonces silencio e inmovilidad, el objeto condicionado ya no recibe alimento.

En algunos momentos, solos con nosotros mismos, experimentamos una inmensa carencia interior. Esta es la motivación-madre que engendra a las demás. La necesidad de llenar esta carencia, de apagar esta sed nos empuja a pensar, a actuar. Sin interrogarla siquiera, huimos de esta insuficiencia, tratamos de llenarla a veces con un objeto, a veces con un proyecto, o con una persona, luego, decepcionados, corremos de una compensación a la siguiente, yendo de fracaso en fracaso, de sufrimiento en sufrimiento, de guerra en guerra. Esto es el destino del hombre común, de todos los que aceptan con resignación este orden de cosas que juzgan inherente a la condición humana.

Engañados por la satisfacción que nos proporcionan los objetos, llegamos a constatar que causan saciedad y hasta indiferencia, nos colman un momento, nos llevan a la no-carencia, nos devuelven a nosotros mismos y luego nos cansan; han perdido su magia evocadora. Por lo tanto, la plenitud que experimentamos no se encuentra en ellos, está en nosotros; durante un momento, el objeto tiene la facultad de suscitarla y sacamos la conclusión equivocada de que fue él el artesano de esta paz. El error consiste en considerar este objeto como una condición «sine qua non» de dicha plenitud.

La alegría, la seguridad, el sentido de la libertad, fluyen de lo que somos fundamentalmente, de la conciencia pura. Somos los que precede el pensamiento y lo que le sigue, lo que le da su soporte, somos la página en blanco en la cual se inscriben las impresiones. Desatar nuestros pensamientos y contar con ellos para descubrir la verdad es lo contrario de lo que debemos hacer, si todavía hay algo que hacer. La alegría sin objeto sólo es posible cuando la mente se silencia. Entonces existe este estado de alegría que es plenitud.

Durante estos períodos de alegría, ésta existe en sí misma, no hay nada más. Podemos experimentar esta felicidad a la que no le superponemos un objeto que la ocasione. Esta es la alegría sin objeto. Descubriremos que hemos alcanzado ese equilibrio en el que ningún objeto causa nuestra alegría, lo que la ha causado, la última satisfacción, la alegría inefable, inalterable y sin motivo, está siempre presente en nosotros, lo que ocurre es que estaba velada para nuestros ojos.

Muchísima gente no es feliz y la causa de ello no es otra cosa sino sentirse separados. Hay que ser uno mismo en la unidad.  Primero tienes que ser tú uno mismo. No hay que tratar de ayudar a los demás mientras uno mismo esté necesitando ayuda.

El yoga, la meditación o cualquier otra técnica, debería ser seguida sólo con la comprensión de que no hay nada que alcanzar ya que todas las disciplinas son las fijaciones, establecen una dictadura sobre uno mismo y pone en peligro todo entendimiento. El que busca es lo buscado y la idea de alcanzar algo es sólo una evasión.

Muchas tradiciones enfatizan una práctica sistemática de la meditación, pero no puedes practicar lo que no eres. Uno practica en pos de un resultado en el espacio y el tiempo, pero nuestra naturaleza fundamental no tiene causa ni tiempo. En el momento en que intentas meditar hay una sutil proyección de energía y tú te identificas con esta proyección. Si sigues presente sin hacerte cómplice, la agitación disminuye por falta de combustible. En la ausencia de agitación te ves arrebatado por la resonancia de la quietud, ya que no persigues alcanzar nada sino que estás verdaderamente en silencio.

El deseo de estar realizado, de estar tranquilo proviene de un sentimiento de falta. Haz de esta falta un objeto de investigación. ¿Qué es? Una falta de totalidad.

Te tomas a ti mismo por un meditador, una entidad en el espacio y en el tiempo, y tratas de llenar este aislamiento meditando. Pero el meditador sólo puede meditar sobre lo que ya conoce y él mismo pertenece a lo conocido. Es un círculo vicioso.

Fundamentalmente, tú no eres nada, pero no te das cuenta de ello y proyectas energía en buscar lo que eres.

Cuando descubres que el meditador no existe, toda actividad deja de tener objeto y tú llegas a aun estado de no persecución de objetivos, una apertura a lo incognoscible.

 Es absolutamente necesario empezar por conseguir que tus pensamientos guarden silencio mediante la atención sin tensión. ¿Cómo? Pues no forzándote a guardar silencio. Vives predominantemente en la asociación de ideas y la interpretación. Cuando veas esto con claridad el pensamiento se volverá menos concreto. Entonces habrá una súbita transferencia de énfasis que pasará del observar como percepción al observar como ser”.

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MURIO LA PERSONA QUE NOS BLOQUEABA


 
No siempre nos damos cuenta de que debemos cambiar nosotros y no los demás. Esta presentación nos recuerda cúal es la persona que más nos bloquea.