ARCÁNGEL MIGUEL Y SU LEGIÓN DE ANGELES


DIA DOMINGO

ARCÁNGEL DE PROTECCIÓN

COLOR: Azul

ARCÁNGEL: Miguel, “Quien como Dios”.

LO QUE PUEDES PEDIRLES:

Dones espirituales: Liberación de miedos y dudas sobre uno mismo, fortalecimiento de la fe, perfeccionamiento del alma.

Ayuda práctica: Protección contra peligros físicos y espirituales (cualquier situación, desde accidentes de tráfico o robos hasta agresiones psíquicas); exorcismo de demonios.

Problemas mundiales: Inspiración para los líderes, mejora de los gobiernos.

Miguel es el príncipe de los arcángeles, su nombre es un grito de auxilio invocado para el coraje, defensa y protección divina. Esta armado de escudo y espada. Proclama la unidad de Dios. El primer domingo de cada mes, a las 10 de la mañana, el arcángel miguel está más cercano a nosotros.

 Invocación: Miguel, que trabajas para el resplandor de la verdad, que vuestra protección permanezca conmigo, la recibiré como un privilegio, siempre respetando. Permíteme, que camine siempre con dignidad, aparta de mí las ideas perversas, haz de mí un amigo, que sepa discernir, comprender y nunca juzgar. Ayúdame contra mis enemigos materiales o espirituales, conscientes o inconscientes, y expúlsalos, pues la verdad es vuestro signo. Permíteme, que mi intuición sea como tu espada para darme protección. Aparta de mí a las personas que quieren inducirme a los errores. Mi corazón esta unido al tuyo y vuestra energía. Que es mi verdad. Haz de mí un mensajero fiel de la suprema verdad. ¡Salve, adorado príncipe miguel! amén.

Amado Miguel bendice y cuida esta noble tierra llamada Venezuela, merecemos vivir  en Paz.  

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ZAZEN WASAN (El himno del Zazen)


 

Todos los seres son desde el principio Budas.

Es como el agua y el hielo; sin agua no puede haber hielo.

 No hay Budas si no es en los seres vivientes.

 Al no saber que está aquí cerca, lo buscamos lejos.

 ¡Qué lástima!

 Es como el que llora de sed estando en el agua;

es como el hijo de una casa noble extraviado entre los pobres.

 La causa de nuestro deambular a través de los seis mundos es que estamos perdidos en los oscuros caminos de la ignorancia;

y nos extraviamos cada vez más en la oscuridad.

 ¿Cuándo escaparemos de nacimiento y muerte?

La meditación Zen del Mahayana excede toda alabanza. La generosidad, la moralidad y las demás perfecciones;

invocar el nombre de Buda, el arrepentimiento, la disciplina, y muchas otras correctas acciones;

se reencuentran todas en la práctica de la meditación.

Por el mérito de una sola sentada/meditación él destruye sus inumerables pecados acumulados.

 ¿Cómo puede haber un falso camino para él?

 El paraíso de la Tierra Pura no está muy lejos.

 Cuando, reverenciándola, esta verdad es escuchada aunque sea una sola vez, el que la alaba y felizmente la acoge, obtiene infinitos méritos.

Entonces ¿cuántos más méritos obtendrá él que empieza a dirigirse hacia su propio interior y confirma directamente su propia naturaleza

-ésa naturaleza que es la no-naturaleza? –

Ése ha trascendido las vanas palabras.

La puerta se abre, y causa y efecto son uno.

 El camino discurre en línea recta; no hay dos, ni tres.

Tomando como forma la forma de la no-forma, yendo o viniendo él siempre está en casa.  

Tomando como pensamiento el pensamiento del no-pensamiento, cantando y danzando, todo es la voz de la Verdad.

Inmenso es el cielo del ilimitado Samadhi;

radiante la luna llena de la cuádruple sabiduría.

¿Qué queda para ser buscado?

El Nirvana está clararamente ante él.

Aquí mismo es el paraíso del Loto, Este cuerpo mismo es el cuerpo del Buda.

Hakuin Ekaku

COMO SALIR DEL PAPEL DE VICTIMA


 

El primer paso es el darse cuenta, el tomar consciencia de las ocasiones en las que adoptamos o hemos adoptado el papel de víctimas; aquellas ocasiones en las que culpamos a la vida, a los demás de lo que nos está ocurriendo o nos ocurrió, liberándonos de esta manera de la responsabilidad que nos corresponde ante lo que acontece, porque quedamos “paralizados”, “estancados”, sin saber que hacer.
   Luego, conviene preguntarnos en qué medida contribuimos a lo que nos está pasando; haciéndonos responsables de la “parte que nos toca”. Quizá, esto no nos resulte nada fácil, pero es el principio de la salida, el cambio de percepción de los acontecimientos y el pensar que tenemos el poder de hacer algo con lo que nos pasa.
   Tendríamos que ver, observar, qué se esconde detrás de ese papel de víctima, qué “beneficios ocultos” recibo al adoptar esta actitud, en qué me compensa. A veces, es una manera de controlar al otro, es el liberarse de la responsabilidad de lo que nos ocurre o quizá, una manera de dejar salir la rabia contenida, hacia los demás, de manera “justificada”.
   Es saludable ver qué necesidad no expresada se oculta tras el papel victimista, por ejemplo, puedo estar necesitando afecto, y en vez de decirlo abiertamente a la persona, la “manipulo” quejándome y expresando: “con lo mucho que hago por tí, y no me vienes a visitar, o no eres cariñoso conmigo…..”
   Hacernos responsables de lo que nos pasa, no significa que debemos cargar con la culpa y no reconocer cuando la otra persona actúa de una manera inadecuada y hasta agresiva con nosotros, sino, más bien, buscar una solución saludable a la situación, partiendo de la aceptación de  lo que ocurre, y tratando de cambiar lo que se pueda cambiar.
   Se trata de recuperar el poder sobre nuestra propia vida, sin creer que el afuera es el responsable de mi felicidad; aceptar que cada uno es como es, que las circunstancias son como son, y que el cambio es de adentro hacia afuera.
   Recordemos que los hechos en sí son neutros, y que es la interpretación que les damos la que nos hace sentirnos de una manera o de otra. Cambiar el “color de las gafas” que llevamos puestas para ver la vida es de gran ayuda…

SI DESEAS LLEGAR A SER TU MISMO


Deja de ser cómodo. Se te puede ayudar a señalar tu camino, pero sólo tus pasos lo andarán. Nunca dejes lo difícil al otro, hazlo tú. Procura ser constante. Un poco cada día hace más que mucho durante poco tiempo. No olvides observarlo todo. Todo cuanto te rodea tiene un mensaje que dejarte. Cuanto vayas descubriendo dentro de tí, siémbralo en los corazones de aquellos para los que tú eres la lluvia de su crecimiento interno. No sigas a nadie de fuera de tí. Piensa que todo el mundo de fuera es tu reflejo. Tal vez al verte reflejado en un espejo limpio desees seguirlo, pero no olvides que es un espejo donde tú contemplas a un nivel de tí. El Amor será “tú mismo” si has llegado a ser Uno en todos. Y ¿qué tendrás ya tuyo? Es más: el término “tuyo” no existirá más en tí. Cuando inicies todo esto nunca más estarás sólo, porque tendrás por compañeros el Silencio y la Soledad. Ellos te abrirán su corazón. Sólo entonces, cuando seas “tú mismo”, podrás Dar algo al mundo.

LA ENVIDIA


La envidia es un fenómeno psicológico muy común que hace sufrir enormemente a muchas personas, tanto a los propios envidiosos como a sus víctimas. Puede ser explícita y transparente, o formar parte de la psicodinámica de algunos síntomas neuróticos. En cualquier caso, la envidia es un sentimiento de frustración insoportable ante algún bien de otra persona, a la que por ello se desea inconscientemente dañar. ¿Por qué? El envidioso es un insatisfecho (ya sea por inmadurez, represión, frustración, etc.) que, a menudo, no sabe que lo es. Por ello siente consciente o inconscientemente mucho rencor contra las personas que poseen algo (belleza, dinero, sexo, éxito, poder, libertad, amor, personalidad, experiencia, felicidad, etc.) que él también desea pero no puede o no quiere desarrollar. Así, en vez de aceptar sus carencias o percatarse de sus deseos y facultades y darles curso, el envidioso odia y desearía destruir a toda persona que, como un espejo, le recuerda su privación. La envidia es, en otras palabras, la rabia vengadora del impotente que, en vez de luchar por sus anhelos, prefiere eliminar la competencia. Por eso la envidia es una defensa típica de las personas más débiles, acomplejadas o fracasadas. Dicho sentimiento forma parte también de ese rasgo humano, el narcisismo, desde el que el sujeto experimenta un ansia infatigable de destacar, ser el centro de atención, ganar, quedar por encima, ser el “más” y el “mejor” en toda circunstancia. Debido a ello, muchas personas se sienten continuamente amenazadas y angustiadas por los éxitos, la vida y la felicidad de los demás, y viven en perpetua competencia contra todo el mundo, atormentadas sin descanso por la envidia. No es ya sólo que los demás tengan cosas que ellas desean: ¡es que las desean precisamente porque los demás las tienen! Es decir, para no sentirse menos o “quedarse atrás”. Este sufrimiento condiciona su personalidad, su estilo de vida y su felicidad. No hay que confundir la envidia con los celos, que son sentimientos muy distintos. La envidia nace de las carencias del sujeto, que quiere destruir al objeto-espejo. Los celos, en cambio, nacen del miedo a perder el afecto de la persona amada, a la que se quiere conservar. No obstante, ambos sentimientos pueden ir juntos. Por ejemplo, cuando una persona ataca a su pareja infiel y al (o la) amante de ésta diciendo que lo hace por “celos”, a menudo una gran parte de su rabia procede también de su envidia inconsciente, ya que el despechado/a deseaba secretamente ser infiel sin atreverse a ello, mientras que sus engañadores se le adelantaron. Por eso ahora se siente herido/a y humillado/a en su orgullo. En suma, cuanto más débil, insatisfecha o narcisista es una persona, tanto más envidiará a la gente que posea lo que a ella le falta. La envidia sólo se cura concienciando y resolviendo las propias carencias y facultades, a través de un proceso de crecimiento emocional. La persona madura no envidia a nadie.  

 

LA HONESTIDAD


 

Un exitoso hombre de negocios se estaba haciendo viejo y sabía que era el momento de elegir un sucesor para hacerse cargo del negocio. En lugar de elegir uno de sus gerentes o sus hijos, decidió hacer algo diferente. Él llamó a todos los jóvenes ejecutivos de su compañía en conjunto. Dijo:

“Es hora de que me retire y elegiré el próximo Director. He decidido elegir a uno de ustedes”

Los jóvenes ejecutivos se sorprendieron, pero continuó el jefe…

 “Hoy voy a dar a cada uno de ustedes una semilla, una muy especial semilla. Quiero que planten la semilla, le pongan agua y vuelvan aquí dentro de un año con lo que ha crecido de la semilla que les he dado. Luego juzgaré las plantas que traigan y el dueño de la planta que yo elija será el próximo Director”

 Un hombre, llamado Jim, estaba allí ese día y al igual que los otros, recibió una semilla. Fue a su casa y con entusiasmo le contó a su esposa la historia. Ella le ayudó a conseguir un bote, la tierra, la composta y plantó la semilla. Todos los días, añadía agua y miraba si había crecido algo la planta.

Después de unas tres semanas, algunos de los otros ejecutivos comenzaron a hablar de sus semillas y de las plantas que comenzaban a crecer. Jim miraba su semilla, pero nada que crecía. Tres semanas, cuatro, cinco semanas pasaron, todavía nada. Por ahora, otros hablaban de sus plantas, pero Jim no tenía una planta y se sentía un fracaso.

Pasaron seis meses, aún no había nada en el bote de Jim. Sólo sabía que había dañado su semilla. Todo el mundo tenía árboles y plantas altas, pero él no tenía nada. Jim no les dijo nada a sus colegas, sin embargo, mantuvo regando y fertilizando la semilla; deseaba que la semilla creciera.

Un año pasó y por último todos los jóvenes ejecutivos de la empresa trajeron sus plantas delante del Director general para la inspección.

Jim le dijo a su esposa que no iba a llevar un bote vacío. Pero ella le pidió que fuera honesto acerca de lo sucedido. Jim se sintió mal, pensó que iba a ser el momento más embarazoso de su vida, pero sabía que su esposa estaba en lo cierto. Tomó su bote vacío y lo llevo a la sala de juntas.

Cuando Jim llegó, se sorprendió de la variedad de plantas cultivadas por los demás ejecutivos. Eran hermosas, en todas las formas y tamaños. Jim puso el bote vacío en el suelo y muchos de sus colegas se rieron, algunos sentían pena por él.

Cuando el Director llegó, examinó la habitación y saludó a sus jóvenes ejecutivos. Jim sólo trató de esconderse en la parte posterior.

“Vaya, qué grandes plantas, árboles y flores que han crecido” -dijo el Director- “¡Hoy en día uno de ustedes será nombrado Director en reemplazo mío!”

De repente, el Director vio a Jim en el fondo de la sala con su bote vacío. Ordenó al Gerente Financiero traerlo al frente. Jim estaba aterrorizado, pensaba:

“El Director sabe que soy un fracaso, ¡tal vez me va a despedir!”

Cuando Jim llegó a la parte delantera, el Director le preguntó qué le había pasado a la semilla… Jim le contó la historia. El Director pidió a todos sentarse, excepto Jim. Miró a Jim, y luego anunció a los jóvenes ejecutivos:

“¡He aquí a un lado su nuevo Director! Su nombre es Jim”… Jim no lo podía creer.

“¿Cómo podía ser el nuevo Director?… Dijeron los otros.

A continuación, dijo el Director:

“Hace un año, les di a todos en esta sala una semilla. Yo les dije que tomaran la semilla, la plantaran, la regaran con agua y la trajeran de vuelta a mi hoy. Pero yo les di a todos semillas muertas, no era posible que crecieran. Todos ustedes, a excepción de Jim, me han traído árboles, plantas y flores. Cuando encontraron que la semilla que yo les di no crecería, la sustituyeron por otra semilla. Jim fue el único con el coraje y la honestidad que me trajera un bote con mi semilla que le di. Por lo tanto, ¡él es el que será el nuevo Director!”

Si plantas honestidad, recogerás confianza

Si plantas bondad, cosecharás amigos

Si plantas humildad, cosecharás grandeza

Si plantas perseverancia, cosecharás felicidad

Si usted trabaja duro, cosechará el éxito

Si plantas perdón, cosecharas la reconciliación

NO SEAS UNA RANA


Se dice que, si intentas meter a una rana en un recipiente con agua caliente, al contacto con ella la rana salta inmediatamente. Sin embargo, si metemos a la rana en un recipiente con agua a temperatura ambiente, le ponemos al fuego y dejamos que esta se vaya calentando hasta que hierva, la rana no será capaz de percibir el aumento de la temperatura y morirá cocida. Quizá para algunos, resulte difícil de creer lo que acaban de leer. Esto es: que la rana se mantiene dentro del agua aunque ésta siga aumentando su temperatura, sin darse cuenta y sin hacer nada hasta que muere, sin embargo esto es verdad. Con el paso del tiempo me he dado cuenta que lo que le sucede a la rana, es lo mismo que les ocurre a los seres humanos.

¿No es cierto? ¿Porque lo digo? Porque desafortunadamente, a la mayoría de los seres humanos les sucede que, con el correr de los años y sin darse cuenta, se ven inmersos en “un recipiente con agua” que va aumentando su temperatura, en el que se mantienen hasta que la muerte les llega, haciendo, en el mejor de los casos algo y muchas veces nada para salir de ahí. 

Intentaré ser más claro: Creo que mucha gente, a lo largo de su vida, inmersa en las circunstancias y situaciones que va viviendo; experiencias pasadas, relaciones insatisfactorias y desgastantes, preocupaciones, tensiones de la vida cotidiana, un trabajo que se realiza por obligación y no por gusto, terminan por envolverles.

Aquí también, caben aquellos que buscando alcanzar un objetivo –estatus o posición económica- terminan perdiéndose en una “carrera loca”, haciendo de lo importante lo accesorio, viviendo sólo para trabajar. Para todos ellos: “El agua ha ido calentándose” sin darse cuenta.

Tristemente, conforme va pasando el tiempo, algunos dejamos que nuestra vida se vaya transformando en algo monótono y rutinario, en algo que no nos llena, que no nos satisface y va creando un vacío que a veces no logramos entender y muchas veces tratamos de llenar tomando decisiones equivocadas, conductas inadecuadas que lo único que provocan –a la larga- es un mayor vacío.

Algunos otros transforman su vida en una lucha constante y desgastante en la que quedan atrapados.

Así, aun cuando pudimos haber iniciando con un noble propósito en mente, terminamos perdiéndonos, adormeciendo nuestra capacidad para disfrutar de las personas y de las cosas que en verdad son valiosa en la vida, aquellas que están a nuestro alcance y que sin darnos cuenta, hemos dejado de percibir y de experimentar.

Todo esto me hace recordar lo que escuché hace unos años: “la única diferencia entre un camino trillado y una tumba, es un poco de tierra”.

En nuestro negocio, también corremos el riesgo de perdernos sino tenemos el cuidado de tener presente cual es la razón por la que decidimos iniciarlo y que en la mayoría de los casos es: lograr libertad financiera… y libertad de tiempo para hacer de nuestra vida algo mejor y disfrutar de ella.

Por esta razón es importante, que periódicamente te detengas, que hagas un alto en el camino y te preguntes: ¿Es esta la forma en que quiero vivir? ¿Es esto lo que deseaba cuando inicié mi viaje? Y de no ser así, es el momento de corregir el rumbo.

Así que ¡tú decides!… si quieres caminar un camino trillado o empiezas a viajar por una ruta más rica en experiencias y te das la oportunidad de a vivir como tú lo mereces.                                                                               

Fuente del articulo:  Guillermo Erazo.