GRACIAS A TOD@S POR HACER QUE ESTO HAYA SIDO POSIBLE – Los números de 2011


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

Aqui es un extracto

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog fue visto cerca de 35.000 veces en 2011. Si fuese un concierto en la Ópera, se necesitarían alrededor de 13 actuaciones agotadas para que toda esa gente lo viera.

Haz click para ver el reporte completo.

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SI QUIERES ENFERMAR…


1 – Si quieres enfermarte – “No hables de tus sentimientos”

Emociones y sentimientos que son escondidos, reprimidos, acaban en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores de espalda, dolor en la columna.

Con el tiempo la represión de los sentimientos degenera aún en cosas peores.

Entonces vamos a desahogarnos, hacer confidencias, compartir nuestra intimidad, nuestros secretos.

El diálogo, el habla, la palabra, es un poderoso remedio y excelente terapia.

2 – Si quieres enfermarte – “No tomes decisiones”

La persona indecisa permanece en la duda, en la ansiedad, en la angustia.

La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones.

La historia humana está hecha de decisiones.

Para decidir, es necesario saber renunciar, saber perder ventaja y valores para ganar otros.

Las personas indecisas son víctimas de enfermedades nerviosas, gástricas y problemas de la piel.

3 – Si quieres enfermarte – “No busques las soluciones”

Las personas negativas no ven soluciones y aumentan los problemas.

Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo.

Mejor es encender el fósforo que lamentar la oscuridad.

Es pequeña la abeja, pero produce lo más dulce que existe.

Somos lo que pensamos.

El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

4 – Si alguien quiere enfermarse – “Que viva de apariencias”

Quien esconde la realidad, finge, toma pose, quiere dar siempre la impresión de que está bien, quiere mostrarse perfecto, tolerante, etc., está acumulando toneladas de peso.

Es una estatua de bronce, pero con pies de barro.

No hay nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas.

Son personas con mucho follaje y poca raíz.

Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.

5 – Si quieres enfermarte – “No te aceptes”

El rechazo de si mismo, la baja autoestima, hace que seamos capataces de nosotros mismos.

Ser yo mismo es el núcleo de una vida saludable.

Los que no se aceptan son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos.

Aceptarse, ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, sentido común y terapia.

6 – Si quieres enfermarte – “No seas honesto”

El mentiroso y deshonesto necesita mentir para sobrevivir.

Vende una imagen falsa, camufla su “yo real”, es un fugitivo de la luz y amante de las tinieblas.

La falta de transparencia es un pacto con la corrupción.

Personas así viven bajo la amenaza, el miedo, la trampa, la falsedad, el insomnio, la pesadilla.

Son candidatos a la enfermedad, porque ya viven en la insanidad mental y ética.

7 – Si quieres enfermarte – “No confíes”

Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea lazos profundos, no sabe hacer amistades verdaderas.

Sin confianza, no hay relaciones.

La desconfianza es la falta de fe en sí mismo, en los otros y en Dios.

Quien desconfía del médico, perjudica la cura.

Quien desconfía del psicólogo, nunca se abre, sólo puede enfermarse.

8 – Si quieres enfermarte – “Vive siempre triste”

El buen humor, la carcajada, el tiempo libre, la alegría, recuperan la salud y proporcionan larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente en que vive.

“El buen humor te salva de las manos del doctor”

UN CUENTO DE AMISTAD (Paulo Coelho)


 

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición).
La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.
El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:
– Buenos días. – Buenos días – Respondió el guardián. – ¿Cómo se llama este lugar tan bonito? – Esto es el Cielo. – ¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos! – Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera.
Y el guardián señaló la fuente.
– Pero mi caballo y mi perro también tienen sed… – Lo siento mucho – Dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.
El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.
– Buenos días – dijo el caminante. – El hombre respondió con un gesto de la cabeza. – Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo – Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar. Podéis beber toda el agua como queráis. – El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.
– Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste. – A propósito ¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre. – EL CIELO. – ¿El Cielo? – ¿Sí? – Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!. – Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.
El caminante quedó perplejo. – ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el hombre.
– ¡De ninguna manera!-increpó el hombre – En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar sus mejores amigos.