YO, LIBRE: UN VIAJE AL INSTANTE PRESENTE


“Yo, libre: Un viaje al instante presente” es una película consciente que acompaña al espectador a mirar su vida y su forma de ver el mundo. Hemos olvidado algo que siempre hemos sabido y ahora es el único momento para recordarlo. De la mano de Sergi Torres y David del Rosario, surge esta invitación a reflexionar acerca de nosotros mismos y a darnos cuenta del inmenso potencial que ocultamos debajo de nuestras creencias.

‘El Cambio….(Pelicula Completa) Dr. Wyne Dyer’


LAS DIEZ ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN ESPIRITUAL


59598_388111121264676_767331250_n

 

1. Espiritualidad de Comida Rápida
La espiritualidad de comida rápida es un producto de la fantasía común que el alivio del sufrimiento de nuestra condición humana puede ser rápido y fácil. Una cosa es clara: la transformación espiritual no se puede tener en una solución rápida.
2. La espiritualidad de imitación
La espiritualidad de imitación es la tendencia a hablar, vestirse y actuar como nos imaginamos que una persona espiritual, lo haría. Se trata de un tipo de espiritualidad que imita la realización espiritual en la forma en que la tela de piel de leopardo imita a la piel real de un leopardo.
3. Motivaciones confusas
A pesar de que nuestro deseo de crecer es genuino y puro, a menudo se mezcla con otras motivaciones, entre ellas el deseo de ser amado, el deseo de pertenecer, la necesidad de llenar nuestro vacío interior, la creencia de que el camino espiritual nos liberará de nuestros sufrimientos, y la ambición espiritual (el deseo de ser especiales), ser mejor que, y ser “el elegido”.
4. Identificarse con las experiencias espirituales
En esta enfermedad, el ego se identifica con nuestras experiencias espirituales y las toma como propias. En la mayoría de los casos, no dura indefinidamente, aunque tiende a perdurar por largos periodos de tiempo en los que se creen iluminados y/o que funcionan como maestros espirituales.
5. El Ego Espiritualizado
Cuando el ego se espiritualiza, somos invulnerables a la ayuda, nueva información o retroalimentación constructiva. Nos convertimos en seres humanos impenetrables y estancamos nuestro crecimiento espiritual, todo ello en nombre de la espiritualidad.
6. La producción en masa de los maestros espirituales
Esta enfermedad funciona como una cinta transportadora espiritual: ponte en este resplandor, consigue aquella visión, y bam! Estás iluminado y listo para iluminar a otros en forma similar.
7. El orgullo espiritual
Una sensación de “superioridad espiritual” es otro síntoma de esta enfermedad de transmisión espiritual. Se manifiesta como una sutil sensación de que “yo soy mejor que otros, más sabio, y por encima, porque yo soy espiritual.”
8. La mente del grupo
También se describe como pensamiento de grupo, la mentalidad de culto, o la enfermedad de ashram. Los individuos y los grupos infectados con “mente de grupo” rechazan los individuos, las actitudes y circunstancias que no se ajusten a las normas a menudo no escritas del grupo.
9. El complejo del pueblo elegido
Es la creencia de que “Nuestro grupo está más evolucionado espiritualmente, es más potente, inteligente y, en pocas palabras, mejor que cualquier otro grupo”. Existe una importante distinción entre el reconocimiento de que uno ha encontrado el camino correcto, el profesor adecuado, o la comunidad correcta para sí mismos, y el haber encontrado “al elegido”.
10. El virus mortal: “Yo He Llegado”
Esta enfermedad es tan potente que tiene la capacidad de ser terminal y mortal para nuestra evolución espiritual. Esta es la creencia de que “he llegado” al objetivo final de la senda espiritual. Nuestro progreso espiritual termina en el punto donde se concreta esta idea en nuestra mente, porque el momento en que comenzamos a creer que hemos llegado al final del camino, un mayor crecimiento se detiene.

Fuente:  Eyes Wide Open: El cultivo de discernimiento en el Camino

AUTOCURACIÓN MEDIANTE EL CHACRA AJNA O TERCER OJO


AJNA1

 

 

Los chakras tienen consciencia propia, pero son como las algunas mascotas, tienen que ser adiestrados.

El alma humana está compuesta de sentimientos, pensamientos y voluntades.

Debido al embotellamiento del ego, el alma está gobernada por los múltiples yoes psicológicos.

Estos yoes no administran correctamente los chakras y por tanto sobrevienen las enfermedades.

Importante es encontrar una manera de permitir que ellos, los chakras, se autoregulen en base a la condición de ser energías inteligentes.

Hoy comparto una solución muy sencilla y adecuada para mantener la salud y que requiere de un poco de concentración y fe.

Debemos tener presente en todo momento que “el mediador” del cosmos es nuestro Señor el Cristo.

Se trata de permitir que, el chakra Ajna, ubicado en el entrecejo, administre los restantes vórtices internos a una orden nuestra.

Menester es saber que dicho chakra, -que es llamado “el chakra Maestro” debido a que dirige y controla los otros chakras mayores y sus correspondientes glándulas endocrinas y órganos vitales-, tiene la capacidad de sanarnos en un instante determinado y de manera regular por siempre, al limpiar, sanar, energizar y estabilizar nuestro cuerpo.

Práctica

• De pie en un lugar calmado.

• Sin cruzar piernas ni brazos.

• Lengua al paladar.

• Decimos mentalmente concentrados en el entrecejo: En el nombre del Cristo, chakra maestro, te ordeno, hagas tu trabajo en este instante en lo físico y en lo interno.

• Esperamos 30 segundos mientras visualizamos una luz blanca que nos rodea intensamente.

• Damos gracias al Cristo.

Hacerlo todos los días!

 

QUIERO PARA TI, PARA MI


QUIERO

 

Quiero aprender a oírte sin juzgarte.

Quiero que me enseñes a opinar sin darte consejos.

Quiero que aprendas a confiar en mí; sin exigirme.

Quiero enseñarte a ayudarme sin intentar decidir por mí.

Quiero aprender a cuidarte sin anularte.

Quiero que me enseñes a mirarte sin proyectar cosas en ti.

Quiero que aprendas a animarme sin empujarme.

Quiero enseñarte a abrazarme sin asfixiarme.

Quiero aprender a sostenerte sin hacerme cargo de ti.

Quiero que me enseñes cómo protegerte sin mentiras.

Quiero aprender a acercarme a ti sin invadirte.

Quiero que aprendamos a aceptar las cosas del otro que más nos disgustan, tanto como para no pretender cambiarlas.

Quiero que hoy, después de lo aprendido yo de ti y tú de mí, seamos capaces de elegirnos otra vez sin condiciones.

Fuente: Jorge Bucay