TAREAS PARA SANAR LA NATURALEZA FEMENINA


MUJER

 

Si tu madre nunca te ha consolado, con toda probabilidad te será difícil encontrar un verdadero consuelo para el corazón en las relaciones que establezcas con otras personas. Tu labor será crear ese sentido de consuelo para el corazón dentro de ti misma.
Si tu madre nunca se ha compadecido de ti, con toda probabilidad tendrás poca paciencia con tus propios fallos humanos, así como con los de los demás.
Tu labor será observar a alguien que practique la compasión, y practicarla tú misma.

Si tu madre silenciaba tu creatividad. Tu labor será dar voz a cada impulso creativo que se presente. Pinta, escribe poesía, toca el tambor, cuida las plantas, cocina y baila.

Si tu madre despreciaba o rechazaba su propio cuerpo como mujer. Tu labor es abrazar y honrar a tu cuerpo y a tu sexualidad.

Si te sentías abandonada por tu madre por la razón que fuera, incluyendo la depresión o el alcoholismo. Tu labor será escuchar a tus sentimientos y nunca abandonarte tú misma.

Si tienes alguna cuestión sin resolver con tu madre y ésta ha muerto o ha quedado emocionalmente incapacitada, puedes escribirle una carta (que guardarás tú o te enviarás a ti misma) en la que expreses tu pena y tu enfado por no tener una madre nutricia, y dile que has llegado a aceptarla y comprenderla como tal y como era. Entonces podrás sentirte agradecida por su presencia en tu vida.

Todas nosotras llevamos encima el peso de nuestra madre por lo que es necesario sanar la ruptura madre/hija tanto si tu madre está viva como si no, para así poder sanar la profunda herida de tu naturaleza femenina. El elemento clave reside en que TU misma te conviertas en una buena madre. Con esa idea en la mente, asume la tarea de ser maternal contigo misma.

Fuente:

Maureen Murdock.

“El viaje heroico de la mujer. Etapas y claves del proceso femenino”

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EL EGO Y SUS ROLES (Nota recopilada por el Prof. Jorge Olguín.)


EGO

 

 

EL EGO Y EL ESPÍRITU

A la inmensa mayoría de las personas no les (nos) interesa “lo que es”, sino “cómo se ven” o, qué calidad de imagen proyecta. Les interesa la imagen más que la objetividad. Y así, el hombre de la sociedad se lanza a participar en esa carrera de las apariencias, en el típico afán de ‘quién engaña a quién’, de cómo lograr mejor impresión. El mundo es un inmenso estadio en el que “el orgullo de la vida” juega un gran match de las etiquetas, formas sociales y exhibiciones económicas para competir por la imagen social, un combate en el que a los seres humanos no les interesa ser, sino parecer.

EL ESPÍRITU Y EL SER:

El Espíritu siempre ha sido esquivo. Hemos sido esquivos (as) al Espíritu: “eso son cosas de locos”, dicen los materialistas. El Ser – o Espíritu -, nos sostiene a todos, es nuestra fuente de aliento y vida y, sin embargo, es algo sobre lo cual nuestros padres nos enseñaron muy poco. Juan nos dice: “Ya estaba en el mundo, este mundo que no lo reconoció. Vino a su propia casa y los suyos no lo recibieron”. Una antigua escritura de la India nos dice sobre el Espíritu, lo siguiente: ” Un cuchillo no Lo puede cortar, el agua no Lo puede mojar, el Viento no Lo puede alejar, el sol no Lo puede secar”. Cada molécula del universo esta llena de Ser; cada pensamiento, cada trozo de información que nos llega a través de los cinco sentidos no es otra cosa que Ser. Pero podemos pasar por alto al Ser porque este mantiene un silencio total, como un maestro coreógrafo que nunca participa en la danza. En verdad, El siempre existió y existirá. Sólo necesitamos apertura para estar “en espíritu” o, inspirados.

EL EGO Y EL YO:

Así como hay dos polos en un imán, uno positivo y uno negativo; las personas también cargamos con dos personajes en disputa; uno de ellos es el que se afana por el éxito material y el otro que aspira a elevarse espiritualmente. La descripción brindada por Sogyal Rinpoche en la obra “El libro tibetano del vivir y del morir” explica a las mil maravillas este descubrimiento: “Dos personas han estado viviendo en ti durante toda tu existencia. Una es el ego: charlatana, exigente, histérica, calculadora; la otra es el ser espiritual oculto, cuya queda y sabia voz has oído y atendido sólo en raras ocasiones”.

EL EGO O LA MÁSCARA SOCIAL:

La pequeña palabra “ego” ha tenido varios significados. Para la escuela freudiana es “el aspecto consciente de la psique que decide entre los instintos básicos del ello y la moralidad del superyo”: Definición muy académica. El estereotipo de este modelo suele ser varón. La persona con “problema de ego” se considera que es jactanciosa, egoísta, desdeñosa, vanidosa y, por lo general, desagradable, o también, la persona dedicada al odio, la malicia y la destrucción. También se ha considerado al ego como algo que está dentro de nosotros, controlando nuestra vida cotidiana, presionándonos para que mostremos una “buena imagen”. Atención: Se puede ser altruísta y bondadoso para mostrarse ante los demás… y eso también es ego. Para los fines que nos proponemos, sugerimos otra definición del “ego”: “Consideremos al ego como la idea que cada uno de nosotros tiene de sí mismo. Es decir, que el ego no constituye mas que una idea, una ilusión, pero una ilusión que ejerce gran influencia”. Nadie ha visto al ego. Se trata más bien de un fantasma que aceptamos que controle nuestra vida. El problema es que mantener esta ilusión puede impedirle conocer su verdadero yo, su esencia espiritual. Opinamos que el ego es una disposición del pensamiento errónea que intenta presentarle como a usted le gustaría ser, en lugar de cómo es en realidad. En esencia, el ego, la idea de uno mismo, la máscara, el papel que estamos desempeñando; supone una forma distorsionada de afirmar y vivir la existencia. A esta máscara social (el ego) le gusta la aprobación, quiere controlar situaciones y personas, y se apoya en el poder porque vive en el temor.

SUGERENCIAS PARA SUPERAR EL EGO Y ALCANZAR LA CONCIENCIA SUPERIOR:

Las siguientes sugerencias le ayudarán a ponerse en contacto con el ego y superarlo:

* Intente conocer su ego y determinar cuando su ego influye y domina su vida. Pregúntese: ¿Estoy escuchando a mi falso yo a mi yo espiritual?. A medida que vaya adquiriendo conciencia de su ego, podrá librarse del egocentrismo y entrar en la conciencia superior.

* Comience a llevar la cuenta de con cuánta frecuencia usa el pronombre “yo”. Al no centrarse en su propia persona estará superando el ego.

* Comience a considerar su ego como una entidad que le acompaña y que tiene un propósito. Es invisible y siempre está a su lado. Trata de convencerlo de que usted está separado de Dios, de su superioridad respecto de otros, y de que es “especial”. El quiere que usted se sienta ultrajado cuando recibe un trato incorrecto, cuando lo insultan, cuando no lo acarician; ofendido cuando no sale con la tuya, herido cuando pierde en una competición. Primero conoce a esta entidad. Luego se percata de que está obrando en usted. Por último, se libre de ella.

* Escuche a los demás y no se centre en sí mismo. Durante las conversaciones, concéntrese en lo que la otra persona está diciendo y en lo que siente. Luego responda con una frase que empiece por “tú, usted”. Esto se denomina escucha activa. Es una manera de contener el ego y permitir que participe el yo espiritual.

* Resista el hábito de permitir que el ego domine su vida. Cuanto más se resista a permitir que su ego sea quien controle su vida, más pronto llenará el espacio que antes ocupaban las exigencias de su falso yo.

* Practique la meditación diaria o el acallar su mente para deshacer la ilusión de que está separado del universo y que todas las almas son extensiones de la energía de Dios. Comenzará a tratar a los demás como le agradaría que lo tratasen a usted. Se sentirá conectado con todo y con todos.

* Trate de borrar de su mente la palabra “especial”. Especial implica mejor que, o más importante que. Niega que Dios habita en cada uno de nosotros. Todos somos especiales a los ojos de Dios: por lo tanto, nadie necesita la etiqueta de “especial”. No hay favoritos. No se relega a nadie. Todos somos Uno.

* Escriba un diario. Trate de describir en que le beneficia sentirse ofendido. Lo que lo ofende es obra de su ego. No pretenda que el mundo debería ser como usted es y no como en realidad es.

* Dé más de sí mismo y pida menos a cambio. León Tolstoy, pasó de ser un egocéntrico a ser un servidor de Dios, luego de aprender muchas lecciones y pasar por tribulaciones. Y escribió lo siguiente: “El único significado de la vía es servir a la humanidad”. Sea quien acaricie. Sea quien da cariño.

* Recuérdese cada día que el más alto culto que puede rendírsele a Dios es servir a la humanidad, y que mediante ese acto su yo espiritual se sentirá realizado.

* Ponga fin a la búsqueda externa de la libertad y conozca el sabor de la auténtica libertad que es la comunión con su yo espiritual. La auténtica libertad no necesita nada para demostrar su existencia. Sólo siendo autenticamente libre podrá amar, porque no existe amor sin libertad. La falsa libertad exige que tenga a la mano algo que dé fe de su existencia.

LA CONCIENCIA DE PROSPERIDAD


 

PROSPERIDAD

 

 

La conciencia de Prosperidad le da a la persona un sentimiento profundo de abundancia, amor, gozo, paz, confianza y la libera del miedo a la escasez. Como consecuencia natural viene la manifestación externa del dinero y la sanación de toda la experiencia de vida de la persona.

El dinero trae conflictos y se acaba sin la Conciencia de Prosperidad, sin la Seguridad Perfecta de nuestra Esencia Divina, de que somos Seres Superiores en unión indestructible con la fuente de toda Provisión.

Quien tiene dinero y no tiene Conciencia de Prosperidad, tiene patrones inconscientes de pensamientos de escasez, que le producen apego desordenado al dinero porque lo ven como algo separado de su esencia Divina y piensan que la Provisión depende de fuentes externas. Eso le produce miedo a no tener dinero, a que se termine.
Por lo tanto lo que la persona necesita es la comprensión de las Leyes Espirituales de la abundancia y que Dios en ella es fuente ilimitada de su provisión. Entonces el dinero se convierte en una profunda experiencia espiritual, que mantiene a la persona en el Pensamiento de “amor” más elevado, y en actitud continua de alabanza y Acción de Gracias a Dios por su “abundancia”.

Afirma:

Yo Soy la libre expresión de la ilimitada riqueza del Universo que se manifiesta a través de mí, para mi propio bienestar y el bienestar de toda la humanidad.

Cuando la persona reconoce:

Yo Soy uno con Dios.
Todo lo que Dios tiene es mío.
Todo lo que Dios es Yo Soy.
La persona que reconoce que es Una con Dios, sana su personalidad egoísta y entra en la vida impersonal, llegando al punto donde sabe que está totalmente unida en el Amor a Dios y a toda la Creación.

Ya no ve separación entre su mundo interior y su mundo exterior.
Su voluntad es una con la de Dios y su Conciencia Individual reclama lo que le pertenece por derecho de conciencia, del tesoro Universal siempre disponible e ilimitado.
Toda persona puede ser tan rica como quiera ser. Si se conforma con sobrevivir eso tendrá. Si se dispone y toma la decisión de lograr total independencia económica, reconociendo que en ella misma está Su Propia Fuente de Prosperidad, hará los cambios
necesarios en su conciencia para lograr completarse totalmente como individuo que reconoce que es un Ser Superior Divino.

Para que la persona sea realmente próspera espiritual, mental, y materialmente, es necesario que incorpore totalmente en su corazón,” la conciencia espiritual de la abundancia”, que es vivir continuamente la Práctica de la Presencia de Dios en el Silencio de Su Corazón.

Esta es la experiencia más elevada del Ser, el Reino de los Cielos, en cada individuo.
Esta es la conciencia espiritual de que no existe la separación entre el mundo espiritual y el mundo material.

Desde esta conciencia fluye la manifestación externa de todo lo que la persona desee en lo profundo de su corazón. Relaciones amorosas en su vida, pareja, dinero abundante, trabajo perfecto, la total realización de su Ser Superior.

Afirma:

La Abundancia es mi estado natural.
Yo Soy naturalmente abundante.

Afirma:

La Sustancia, la Energía del Pensamiento de Dios en mí, es la única realidad, la única riqueza en la cual yo………………….,vivo y me muevo. La Energía de Dios en mí, fluye a través de mí instante a instante y se manifiesta por el Poder de Dios en mí en el plano físico, como un espejo de mis creencias y patrones de pensamientos.
La Energía de Dios en mí, Su Sustancia, es mi Fuente Abundante e ilimitada Provisión, y llena absolutamente todas mis necesidades manifestando en mi experiencia de vida en cada instante lo que en Su Infinita Sabiduría sabe que Yo………………, necesito: compañía, dinero, viajes, carro, casa, trabajo, cuerpo sano.

Dios, la Conciencia Infinita se manifiesta individualmente en cada persona y se expresa a través de ella en el mundo de las formas. La Conciencia de Dios en cada persona es la Energía creativa que manifiesta en el mundo las ideas de Dios.
Si la persona corrige los errores en su mente, sus creencias, y pensamientos en error, no habrá obstáculos en el fluir de la Sustancia, y la persona manifestará sin esfuerzo el Plan Divino para ella. Para esto es necesario que la Conciencia de Dios en ti sea integrada a tu persona total: cuerpo, mente y espíritu, y la sientas y la vivas continuamente. Es la realización del Yo Soy en tu corazón sintiéndolo vibrar apasionadamente en toda tu persona, dándole total libertad de expresión a través de ti sin resistencia de ninguna clase.

Las herramientas para lograr la Conciencia de Prosperidad son: el Silencio, la Respiración
y la Afirmación.

Yo………………., Soy Dios en expresión. La totalidad de Dios se expresa a través de mí.
Yo……………….., Soy la inocente, perfecta hija de Dios.

Gracias Padre porque esto es así, Aquí y Ahora.