TECNICA DE LA RECAPITULACIÓN


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«La única ventaja que puedan tener los brujos respecto a los hombres normales es que los primeros se han guardado su energía».
Carlos Castaneda

 

La Recapitulación
Cuando se realiza de la forma tradicional la persona que está sometiéndose a la
recapitulación debe hacer una lista de todas las personas a las que ha conocido a lo
largo de su vida, comenzando por las más recientes y acabando por sus padres.
Después esta lista va descomponiéndose en categorías que describan todas las
interacciones establecidas con cada individuo. Otro modo de recapitular es empezar
con una lista de todos tus encuentros sexuales, puesto que éstos implican una
significativa cantidad de intercambio energético. Recapitular estas experiencias puede
proporcionar una sacudida de energía que puede catapultarte al siguiente nivel de
recapitulación (las relaciones sentimentales, los padres, compañeros/as de trabajo,
amigos/as, etc.). Para recapitular debes rememorar cada interacción con los máximos
detalles posibles, con el objetivo de recordar el estado de ánimo y la esencia de la
misma así como las conversaciones mantenidas. Inspira llevando la cabeza en un
«barrido» desde la derecha hacia la izquierda para recuperar energía que hayas dejado
atrás y expira volviendo a llevar la cabeza de izquierda a derecha para devolver la
energía que se quedó en nuestro campo energético (energía que pertenece a la otra
persona). Yo acompaño esta respiración imaginando una especie de tentáculo que se
expande desde mi matriz (hombres, el plexo solar) y aspira la energía. Esta respiración
«de barrido» continúa hasta que ya notas que no hay más devolución de energía. Ello
indica que la situación que estábamos recapitulando ha finalizado. Entonces gira la
cabeza de derecha a izquierda, de izquierda a derecha y vuelve al centro (mirando al
frente) sin respirar: este gesto sella la experiencia que acabas de recapitular. Entonces
puedes pasar a otra.
Las reglas lineales relativas al tiempo y al espacio no son aplicables al campo de
energía. Esto nos permite regresar al lugar y al momento exacto en que se produjeron
los hechos para revivirlos. La recapitulación se describe con más detalle en el libro de Taisha Abelar Donde
cruzan los brujos. O puedes investigarla más a fondo en la página web de Cleargreen,
Inc. La recapitulación es probablemente una de las mejores técnicas que existen para
recuperar energía perdida y limpiar vínculos de conexión con nuestras relaciones. La
recapitulación hace que la energía de nuestro pasado esté de nuevo disponible para
nosotras y restablece una ligereza del ser.

 

Fuente: http://www.pamelafield.com/Articles/La%20recapitulacion.pdf

 

EL SILENCIO INTERNO (Carlos Castaneda)


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Don Juan definió el silencio interno como un estado peculiar de ser en que los pensamientos se cancelan y uno puede funcionar a un nivel distinto al de la conciencia cotidiana. Hizo hincapié en que el silencio interno consistía en suspender el diálogo interno -el compañero perenne del pensamiento- y debido a eso, era un estado de profunda quietud.

-Los antiguos chamanes -dijo don Juan- le llamaron silencio interno porque es un estado en el cual la percepción no depende de los sentidos. Lo que funciona durante el silencio interno es otra facultad que posee el hombre, una facultad que hace de él un ser mágico.

“Siguiendo los racionalismos de los chamanes del México antiguo, don Juan declaró categóricamente que el silencio interno se amontonaba, se acumulaba. En mi caso, luchaba para guiarme a construir un núcleo de silencio interno dentro de mí, y luego añadir a él, segundo a segundo, cada vez que lo practicara. Me explicó que los chamanes del México antiguo descubrieron que cada individuo tenía un umbral diferente de silencio interno en cuanto a tiempo, es decir, que el silencio interno debe ser mantenido por cada uno de nosotros durante el período de tiempo de nuestro umbral específico antes de que funcione.

“-El silencio interno funciona desde el momento en que empiezas a acumularlo -contestó-. Los chamanes andaban detrás del dramático resultado final, el de alcanzar ese umbral individual de silencio. Algunos practicantes muy talentosos necesitan sólo unos cuantos minutos de silencio para llegar a esa codiciada meta. Otros, menos talentosos, necesitan largos períodos de silencio, quizás más de una hora de quietud completa, antes de llegar al resultado tan deseado. El resultado deseado es lo que los antiguos chamanes llamaban detener el mundo, el momento en que todo lo que nos rodea cesa de ser lo que siempre ha sido.

“Ése es el momento en que los chamanes regresan a la verdadera naturaleza del hombre -siguió don Juan-. Los antiguos chamanes también le llamaban libertad total. Es el momento en que el hombre esclavo se convierte en el hombre, el ser libre, capaz de proezas de percepción que son un desafío a nuestra imaginación linear.

“-Los chamanes necesitan un punto de ruptura para que el funcionamiento del silencio interno empiece -dijo don Juan-. El punto de ruptura es como el mortero que mete el albañil entre los ladrillos. Es sólo cuando se endurece el mortero que los ladrillos sueltos se vuelven una estructura.

“Cada chamán que conozco, hombre o mujer, en un momento u otro llega al punto de ruptura de su vida.

-¿Quiere usted decir que sufren algo así como una crisis mental? -pregunté.

-No, no -dijo, riéndose-. Las crisis mentales son para aquellas personas que se entregan a sí mismas. Los chamanes no son personas. Lo que quiero decir es que, en un momento dado, la continuidad de sus vidas tiene que romperse para que se establezca el silencio interno y se haga una parte activa de sus estructuras.

“Es muy, muy, importante -siguió don Juan-, que tú mismo deliberadamente llegues a ese punto de ruptura, o que lo crees, artificiosamente, inteligentemente.

-¿Qué quiere decir con eso, don Juan? -le pregunté, atrapado por su intrigante razonamiento.

-Tu punto de ruptura -dijo-, es descontinuar tu vida tal como la conoces.

“-Creo que todo se reduce a un acto -dijo-. Tienes que dejar a tus amigos. Tienes que despedirte de ellos para siempre. No es posible que continúes en el camino del guerrero cargando contigo tu historia personal y a menos que descontinúes tu manera de vida, no voy a poder seguir con mi instrucción.

-Momento, momento, momento, don Juan -dije-. Tengo que frenarlo. Me pide usted que haga algo demasiado difícil. Para serle muy sincero, no creo que pueda hacerlo. Mis amigos son mi familia, mis puntos de referencia.

-Precisamente, precisamente -comentó-. Son tus puntos de referencia. Por consecuencia, tienen que irse. Los chamanes tienen un solo punto de referencia: el infinito.”

 

Fuente: fragmento de Las Enseñanzas de Don Juan (Carlos Castaneda)

¿Qué sucedío cuando te iluminaste?


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Me reí, una risa estruendosa, viendo el completo absurdo del intento de ser iluminado. El asunto entero es ridículo porque nosotros nacemos iluminados, y tratar de hacer algo que ya es el caso, es la cosa más absurda. Si tú ya lo tienes, no puedes lograrlo; solamente pueden ser logradas aquellas cosas que no tienes, que no son partes intrínsecas de tu ser.
Pero la iluminación es tu naturaleza más profunda.
Justo antes del veintiuno de marzo de 1953, siete días antes, dejé de trabajar en mí mismo.
Llega un momento en que vez la completa futilidad del esfuerzo.
Has hecho todo lo que puedes hacer y nada está sucediendo. Has hecho todo lo que es humanamente posible.

Luego ¿Qué más puedes hacer?

En completa impotencia uno abandona toda la búsqueda.
Y el día que la búsqueda terminó, el día en que no estuve buscando nada, el día en que no estaba esperando que sucediera algo, empezó a suceder.
Una nueva energía despertó fuera de ningún lugar.
No venía de origen alguno. Venía de ningún lugar y de todos los lugares. Estaba en los árboles, en las rocas y en el cielo y en el sol y en el aireestaba por todos lados. Y yo que había estado buscando muy duro, pensaba que se encontraba muy lejos. Y estaba tan cerca y tan junto.

Esa noche y desde esa noche nunca más he estado en el cuerpo. Yo estoy envolviéndolo, alrededor de él.
Me volví tremendamente poderoso y al mismo tiempo muy frágil. Me volví muy fuerte, pero esa fuerza no es la fuerza de un Mohammed Ali.
Esa fuerza no es la fuerza de una roca, esa fuerza es la fuerza de una rosa tan frágil en su fuerza tan frágil, tan sensible, tan delicada.

“El día en que me iluminé” simplemente significa el día en que me di cuenta de que no había nada que lograr, no hay ningún lugar a dónde ir, no hay nada que hacer. Ya somos divinos y ya somos perfectos tal y como somos. Ninguna mejora es necesaria, absolutamente ninguna. Dios nunca crea alguien imperfecto. Incluso si tú te cruzas con un hombre imperfecto, veras que su imperfección es perfecta. Dios nunca crea algo imperfecto.
Recuerda, desde ese día en realidad nunca he vuelto a estar en el cuerpo; sólo un delicado hilo me une al cuerpo. Y estoy continuamente sorprendido de que de alguna forma el Todo debe estar deseando que permanezca aquí, porque no estoy más aquí con mi propia fuerza, No estoy más aquí por mí mismo. Debe ser el deseo del Todo de mantenerme aquí, de permitirme demorarme un poco más aquí, en esta orilla. Tal vez el Todo quiere que comparta algo con ustedes a través de mí.
Esa noche yo me convertí en vacío y me llené. Me convertí en no existencial y me convertí en existencia.

Esa noche morí y renací.

Pero el que ha renacido no tiene nada que ver con el que murió, es algo discontinuo. En la superficie parece continuo pero es discontinuo. El que murió, murió totalmente; nada de él ha quedado.
Créeme, nada de él ha quedado, ni siquiera la sombra. Murió totalmente, profundamente. No es que yo haya sido modificado, transformado, una forma transformada, la forma trasformada de la anterior. No, no ha habido continuidad. Ese veintiuno de marzo, la persona que había vivido por muchas muchas vidas, por milenios, simplemente murió. Otro ser, absolutamente nuevo, no conectado en absoluto con el anterior, empezó a existir.
Esa noche la muerte fue total.
Fue una cita con la muerte y con Dios simultáneamente.
OSHO