ME DOY PERMISO PARA NACER


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Hoy volveré a nacer, pido permiso.

Permiso útero, permiso cordón prieto,
permiso agua, placenta, oscuridades.

No podrá retenerme la tibieza plácida y calma del vientre cobijante. No podrán disuadirme las presiones de este túnel de carne que hoy me puja.

Con decisión inequívoca y sagrada, determino nacer, me doy permiso.

Y aquí estoy, desnuda de corazas, dispuesta a recibir besos y abrazos. No la palmada que provoque el grito, ya no permitiré que me golpeen.

Panteras de quien vengo renaciendo, miren quién soy, adultamente niña.

Miren quien soy, vengo a ofrecer mi entrega, miren quién soy, apenas si respiro pero de pié me hiergo y me estremezco, dándome a luz en mi realumbramiento.

Tengo coraje para empezar de nuevo, fortalezida en mis fragilidades.

Lloro de dicha, de dolor, lloro de parto.

Lloro disculpas a quienes no me
amaron, por el maltrato, el frío, el abandono.

Lloro la herida de todo lo llorable y lloro de ternura y de alegria por tanto recibido y encontrado.

Lloro las gracias por el amor, por la
bondad de quienes me ampararon.

Lloro de luz y lloro de belleza, por poder llorar,  lloro gozosa.

Sin más queja, dolida y reparada por la caricia de este útero abrazante.
Aquí estoy, recibanme.

Me perdono y perdono a quien me hiriera.

Vengo a darles y darme íntimamente una nueva ocasión de parimiento a la vida que siempre mereciera, me la ofrezco y la tomo, me redimo,
con permiso o sin él  yo me lo otorgo.

Me doy permiso para sentirme digna, sin más autoridad que mi propia conciencia.

 

Fuente: Pablo Neruda