TAREAS PARA SANAR LA NATURALEZA FEMENINA


MUJER

 

Si tu madre nunca te ha consolado, con toda probabilidad te será difícil encontrar un verdadero consuelo para el corazón en las relaciones que establezcas con otras personas. Tu labor será crear ese sentido de consuelo para el corazón dentro de ti misma.
Si tu madre nunca se ha compadecido de ti, con toda probabilidad tendrás poca paciencia con tus propios fallos humanos, así como con los de los demás.
Tu labor será observar a alguien que practique la compasión, y practicarla tú misma.

Si tu madre silenciaba tu creatividad. Tu labor será dar voz a cada impulso creativo que se presente. Pinta, escribe poesía, toca el tambor, cuida las plantas, cocina y baila.

Si tu madre despreciaba o rechazaba su propio cuerpo como mujer. Tu labor es abrazar y honrar a tu cuerpo y a tu sexualidad.

Si te sentías abandonada por tu madre por la razón que fuera, incluyendo la depresión o el alcoholismo. Tu labor será escuchar a tus sentimientos y nunca abandonarte tú misma.

Si tienes alguna cuestión sin resolver con tu madre y ésta ha muerto o ha quedado emocionalmente incapacitada, puedes escribirle una carta (que guardarás tú o te enviarás a ti misma) en la que expreses tu pena y tu enfado por no tener una madre nutricia, y dile que has llegado a aceptarla y comprenderla como tal y como era. Entonces podrás sentirte agradecida por su presencia en tu vida.

Todas nosotras llevamos encima el peso de nuestra madre por lo que es necesario sanar la ruptura madre/hija tanto si tu madre está viva como si no, para así poder sanar la profunda herida de tu naturaleza femenina. El elemento clave reside en que TU misma te conviertas en una buena madre. Con esa idea en la mente, asume la tarea de ser maternal contigo misma.

Fuente:

Maureen Murdock.

“El viaje heroico de la mujer. Etapas y claves del proceso femenino”

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EL EGO Y SUS ROLES (Nota recopilada por el Prof. Jorge Olguín.)


EGO

 

 

EL EGO Y EL ESPÍRITU

A la inmensa mayoría de las personas no les (nos) interesa “lo que es”, sino “cómo se ven” o, qué calidad de imagen proyecta. Les interesa la imagen más que la objetividad. Y así, el hombre de la sociedad se lanza a participar en esa carrera de las apariencias, en el típico afán de ‘quién engaña a quién’, de cómo lograr mejor impresión. El mundo es un inmenso estadio en el que “el orgullo de la vida” juega un gran match de las etiquetas, formas sociales y exhibiciones económicas para competir por la imagen social, un combate en el que a los seres humanos no les interesa ser, sino parecer.

EL ESPÍRITU Y EL SER:

El Espíritu siempre ha sido esquivo. Hemos sido esquivos (as) al Espíritu: “eso son cosas de locos”, dicen los materialistas. El Ser – o Espíritu -, nos sostiene a todos, es nuestra fuente de aliento y vida y, sin embargo, es algo sobre lo cual nuestros padres nos enseñaron muy poco. Juan nos dice: “Ya estaba en el mundo, este mundo que no lo reconoció. Vino a su propia casa y los suyos no lo recibieron”. Una antigua escritura de la India nos dice sobre el Espíritu, lo siguiente: ” Un cuchillo no Lo puede cortar, el agua no Lo puede mojar, el Viento no Lo puede alejar, el sol no Lo puede secar”. Cada molécula del universo esta llena de Ser; cada pensamiento, cada trozo de información que nos llega a través de los cinco sentidos no es otra cosa que Ser. Pero podemos pasar por alto al Ser porque este mantiene un silencio total, como un maestro coreógrafo que nunca participa en la danza. En verdad, El siempre existió y existirá. Sólo necesitamos apertura para estar “en espíritu” o, inspirados.

EL EGO Y EL YO:

Así como hay dos polos en un imán, uno positivo y uno negativo; las personas también cargamos con dos personajes en disputa; uno de ellos es el que se afana por el éxito material y el otro que aspira a elevarse espiritualmente. La descripción brindada por Sogyal Rinpoche en la obra “El libro tibetano del vivir y del morir” explica a las mil maravillas este descubrimiento: “Dos personas han estado viviendo en ti durante toda tu existencia. Una es el ego: charlatana, exigente, histérica, calculadora; la otra es el ser espiritual oculto, cuya queda y sabia voz has oído y atendido sólo en raras ocasiones”.

EL EGO O LA MÁSCARA SOCIAL:

La pequeña palabra “ego” ha tenido varios significados. Para la escuela freudiana es “el aspecto consciente de la psique que decide entre los instintos básicos del ello y la moralidad del superyo”: Definición muy académica. El estereotipo de este modelo suele ser varón. La persona con “problema de ego” se considera que es jactanciosa, egoísta, desdeñosa, vanidosa y, por lo general, desagradable, o también, la persona dedicada al odio, la malicia y la destrucción. También se ha considerado al ego como algo que está dentro de nosotros, controlando nuestra vida cotidiana, presionándonos para que mostremos una “buena imagen”. Atención: Se puede ser altruísta y bondadoso para mostrarse ante los demás… y eso también es ego. Para los fines que nos proponemos, sugerimos otra definición del “ego”: “Consideremos al ego como la idea que cada uno de nosotros tiene de sí mismo. Es decir, que el ego no constituye mas que una idea, una ilusión, pero una ilusión que ejerce gran influencia”. Nadie ha visto al ego. Se trata más bien de un fantasma que aceptamos que controle nuestra vida. El problema es que mantener esta ilusión puede impedirle conocer su verdadero yo, su esencia espiritual. Opinamos que el ego es una disposición del pensamiento errónea que intenta presentarle como a usted le gustaría ser, en lugar de cómo es en realidad. En esencia, el ego, la idea de uno mismo, la máscara, el papel que estamos desempeñando; supone una forma distorsionada de afirmar y vivir la existencia. A esta máscara social (el ego) le gusta la aprobación, quiere controlar situaciones y personas, y se apoya en el poder porque vive en el temor.

SUGERENCIAS PARA SUPERAR EL EGO Y ALCANZAR LA CONCIENCIA SUPERIOR:

Las siguientes sugerencias le ayudarán a ponerse en contacto con el ego y superarlo:

* Intente conocer su ego y determinar cuando su ego influye y domina su vida. Pregúntese: ¿Estoy escuchando a mi falso yo a mi yo espiritual?. A medida que vaya adquiriendo conciencia de su ego, podrá librarse del egocentrismo y entrar en la conciencia superior.

* Comience a llevar la cuenta de con cuánta frecuencia usa el pronombre “yo”. Al no centrarse en su propia persona estará superando el ego.

* Comience a considerar su ego como una entidad que le acompaña y que tiene un propósito. Es invisible y siempre está a su lado. Trata de convencerlo de que usted está separado de Dios, de su superioridad respecto de otros, y de que es “especial”. El quiere que usted se sienta ultrajado cuando recibe un trato incorrecto, cuando lo insultan, cuando no lo acarician; ofendido cuando no sale con la tuya, herido cuando pierde en una competición. Primero conoce a esta entidad. Luego se percata de que está obrando en usted. Por último, se libre de ella.

* Escuche a los demás y no se centre en sí mismo. Durante las conversaciones, concéntrese en lo que la otra persona está diciendo y en lo que siente. Luego responda con una frase que empiece por “tú, usted”. Esto se denomina escucha activa. Es una manera de contener el ego y permitir que participe el yo espiritual.

* Resista el hábito de permitir que el ego domine su vida. Cuanto más se resista a permitir que su ego sea quien controle su vida, más pronto llenará el espacio que antes ocupaban las exigencias de su falso yo.

* Practique la meditación diaria o el acallar su mente para deshacer la ilusión de que está separado del universo y que todas las almas son extensiones de la energía de Dios. Comenzará a tratar a los demás como le agradaría que lo tratasen a usted. Se sentirá conectado con todo y con todos.

* Trate de borrar de su mente la palabra “especial”. Especial implica mejor que, o más importante que. Niega que Dios habita en cada uno de nosotros. Todos somos especiales a los ojos de Dios: por lo tanto, nadie necesita la etiqueta de “especial”. No hay favoritos. No se relega a nadie. Todos somos Uno.

* Escriba un diario. Trate de describir en que le beneficia sentirse ofendido. Lo que lo ofende es obra de su ego. No pretenda que el mundo debería ser como usted es y no como en realidad es.

* Dé más de sí mismo y pida menos a cambio. León Tolstoy, pasó de ser un egocéntrico a ser un servidor de Dios, luego de aprender muchas lecciones y pasar por tribulaciones. Y escribió lo siguiente: “El único significado de la vía es servir a la humanidad”. Sea quien acaricie. Sea quien da cariño.

* Recuérdese cada día que el más alto culto que puede rendírsele a Dios es servir a la humanidad, y que mediante ese acto su yo espiritual se sentirá realizado.

* Ponga fin a la búsqueda externa de la libertad y conozca el sabor de la auténtica libertad que es la comunión con su yo espiritual. La auténtica libertad no necesita nada para demostrar su existencia. Sólo siendo autenticamente libre podrá amar, porque no existe amor sin libertad. La falsa libertad exige que tenga a la mano algo que dé fe de su existencia.

LA CONCIENCIA DE PROSPERIDAD


 

PROSPERIDAD

 

 

La conciencia de Prosperidad le da a la persona un sentimiento profundo de abundancia, amor, gozo, paz, confianza y la libera del miedo a la escasez. Como consecuencia natural viene la manifestación externa del dinero y la sanación de toda la experiencia de vida de la persona.

El dinero trae conflictos y se acaba sin la Conciencia de Prosperidad, sin la Seguridad Perfecta de nuestra Esencia Divina, de que somos Seres Superiores en unión indestructible con la fuente de toda Provisión.

Quien tiene dinero y no tiene Conciencia de Prosperidad, tiene patrones inconscientes de pensamientos de escasez, que le producen apego desordenado al dinero porque lo ven como algo separado de su esencia Divina y piensan que la Provisión depende de fuentes externas. Eso le produce miedo a no tener dinero, a que se termine.
Por lo tanto lo que la persona necesita es la comprensión de las Leyes Espirituales de la abundancia y que Dios en ella es fuente ilimitada de su provisión. Entonces el dinero se convierte en una profunda experiencia espiritual, que mantiene a la persona en el Pensamiento de “amor” más elevado, y en actitud continua de alabanza y Acción de Gracias a Dios por su “abundancia”.

Afirma:

Yo Soy la libre expresión de la ilimitada riqueza del Universo que se manifiesta a través de mí, para mi propio bienestar y el bienestar de toda la humanidad.

Cuando la persona reconoce:

Yo Soy uno con Dios.
Todo lo que Dios tiene es mío.
Todo lo que Dios es Yo Soy.
La persona que reconoce que es Una con Dios, sana su personalidad egoísta y entra en la vida impersonal, llegando al punto donde sabe que está totalmente unida en el Amor a Dios y a toda la Creación.

Ya no ve separación entre su mundo interior y su mundo exterior.
Su voluntad es una con la de Dios y su Conciencia Individual reclama lo que le pertenece por derecho de conciencia, del tesoro Universal siempre disponible e ilimitado.
Toda persona puede ser tan rica como quiera ser. Si se conforma con sobrevivir eso tendrá. Si se dispone y toma la decisión de lograr total independencia económica, reconociendo que en ella misma está Su Propia Fuente de Prosperidad, hará los cambios
necesarios en su conciencia para lograr completarse totalmente como individuo que reconoce que es un Ser Superior Divino.

Para que la persona sea realmente próspera espiritual, mental, y materialmente, es necesario que incorpore totalmente en su corazón,” la conciencia espiritual de la abundancia”, que es vivir continuamente la Práctica de la Presencia de Dios en el Silencio de Su Corazón.

Esta es la experiencia más elevada del Ser, el Reino de los Cielos, en cada individuo.
Esta es la conciencia espiritual de que no existe la separación entre el mundo espiritual y el mundo material.

Desde esta conciencia fluye la manifestación externa de todo lo que la persona desee en lo profundo de su corazón. Relaciones amorosas en su vida, pareja, dinero abundante, trabajo perfecto, la total realización de su Ser Superior.

Afirma:

La Abundancia es mi estado natural.
Yo Soy naturalmente abundante.

Afirma:

La Sustancia, la Energía del Pensamiento de Dios en mí, es la única realidad, la única riqueza en la cual yo………………….,vivo y me muevo. La Energía de Dios en mí, fluye a través de mí instante a instante y se manifiesta por el Poder de Dios en mí en el plano físico, como un espejo de mis creencias y patrones de pensamientos.
La Energía de Dios en mí, Su Sustancia, es mi Fuente Abundante e ilimitada Provisión, y llena absolutamente todas mis necesidades manifestando en mi experiencia de vida en cada instante lo que en Su Infinita Sabiduría sabe que Yo………………, necesito: compañía, dinero, viajes, carro, casa, trabajo, cuerpo sano.

Dios, la Conciencia Infinita se manifiesta individualmente en cada persona y se expresa a través de ella en el mundo de las formas. La Conciencia de Dios en cada persona es la Energía creativa que manifiesta en el mundo las ideas de Dios.
Si la persona corrige los errores en su mente, sus creencias, y pensamientos en error, no habrá obstáculos en el fluir de la Sustancia, y la persona manifestará sin esfuerzo el Plan Divino para ella. Para esto es necesario que la Conciencia de Dios en ti sea integrada a tu persona total: cuerpo, mente y espíritu, y la sientas y la vivas continuamente. Es la realización del Yo Soy en tu corazón sintiéndolo vibrar apasionadamente en toda tu persona, dándole total libertad de expresión a través de ti sin resistencia de ninguna clase.

Las herramientas para lograr la Conciencia de Prosperidad son: el Silencio, la Respiración
y la Afirmación.

Yo………………., Soy Dios en expresión. La totalidad de Dios se expresa a través de mí.
Yo……………….., Soy la inocente, perfecta hija de Dios.

Gracias Padre porque esto es así, Aquí y Ahora.

UNA PERSONA NUEVA DEBE


 

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UNA PERSONA NUEVA DEBE

Debe sentir seguridad, tener sentimientos de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en lugar de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical, y no la ambición, pueden llegar a ser la condición de la actividad plena, dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes. Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no es sagrada la cosa, ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.
Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños.

Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental. No engañar, pero tampoco dejarse engañar por otros; se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo.

Percibir la unión por la vida y, por consiguiente, renunciar a la meta de conquistar a la naturaleza, someterla, explotarla, violarla, destruirla, y en vez de esto tratar de comprender y cooperar con la naturaleza. Gozar de una libertad no arbitraria, sino que ofrezca la posibilidad de ser uno mismo.

Ser feliz en el proceso de vivir cada día más sin importar el avance que el destino nos permita realizar, porque vivir tan plenamente como se puede, resulta tan satisfactorio que es difícil preocuparse por lo que se logra.

 

CREA TU PROPIA VIDA


WORPRESS

 

 

Abrirse a lo desconocido:
Si de veras deseas ver al Creador, conviértete en un creador. Cuanto más abras tu mente a lo desconocido, más ayuda te ofrecerá tu alma. Si inicias un gran proyecto, al dar el primer paso te sorprenderá ver las fuerzas invisibles que acuden en tu ayuda. Puedes elegir bloquearlas o dejarte llevar por ellas.
Si optas por dejarte llevar:

1.- Concéntrate en lo que deseas alcanzar, deja que nazca y que crezca en el interior de tu mente.
2.- Pídele al alma que te ayude y te anime.
3.- Déjate ir para que los resultados vayan adquiriendo forma.
4.- Actúa cuando tengas la mente clara.
5.- No emprendas ninguna acción cuando estés dudando.

6.- No difundas confusión, confía en tu objetivo.
7.- No actúes movido por la ira, la ansiedad o cualquier otro impulso negativo.
8.- Espera que te ocurra lo mejor.
9.- Acepta cada resultado como lo mejor que puedes conseguir por el momento.
10.- No te culpes por los contratiempos ni por los obstáculos.

11.- No te amilanes ni te pongas tenso cuando algo te salga mal. Intenta aprender la lección que cada contra tiempo contiene.
12.- No eches la culpa a los demás.
13.- Sé consciente de que cualquier resultado puede ser posible.
14.- Olvídate del pasado. confía en que el futuro será mejor.
15.- No aceptes los malos resultados con pasividad.

16.- No fuerces ni intentes controlar la situación.
17.- No te dejes llevar por fantasias. Intenta estar presente lo máximo posible sin distraerte.
18.- Siéntete seguro y centrado en tu interior.
19.- Mantente atento para captar cualquier señal que te indique que vas por buen camino.
20.- Sé responsable de tu propio destino.

Fuente:  Psicología Práctica

 

La experiencia de un neurocirujano en el más allá


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Testimonio publicado en la revista norteamericana “Newsweek”

 

Nos lo acaba de enviar el doctor Jorge Carvajal y ha sido publicado, nada más ni nada menos, que en la prestigiosa revista “Newsweek”. Se abren las puertas de los misterios. Nuevas y reveladoras realidades comienzan a calar nuestras mentes, también las de los más escépticos. Gracias al Cielo, el velo se levanta poco a poco… Un neurocirujano viene del más allá y nos narra su experiencia…

 

La famosa revista Newsweek sorprendió a muchos en su edición de Octubre 2012 con una portada y un titular impactante: “El cielo es real – La experiencia de un Doctor en el más allá”. La revista publica un artículo escrito por un prestigioso neurocirujano estadounidense que luego de haber vivido una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM), asegura haber visto y viajado al más allá. Presentamos a continuación la traducción completa de la nota de Newsweek.

Como neurocirujano, yo no creía en el fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte. Hijo de un neurocirujano, crecí en un mundo científico. He seguido el camino de mi padre y me convertí en un neurocirujano académico, enseñando en Harvard Medical School y otras universidades. Entiendo lo que ocurre en el cerebro cuando las personas están a punto de morir, y siempre había creído que había una buena explicación científica para los viajes celestiales fuera del cuerpo, descritos por aquellos que escapaban a la muerte por poco. El cerebro es un mecanismo sorprendentemente sofisticado pero extremadamente delicado. Si se reduce la cantidad de oxígeno que recibe, así sea la cantidad más pequeña, este reaccionará. No era una gran sorpresa que las personas que habían sufrido un traumatismo grave regresaran de sus experiencias con historias extrañas. Pero eso no significaba que habían viajado a algún lugar real.

Aunque me consideraba un creyente cristiano, era más de título que de creencia real. No me molestaban los que querían creer que Jesús era más que simplemente un buen hombre que había sufrido a manos del mundo. Simpatizaba profundamente con aquellos que querían creer que había un Dios en alguna parte ahí fuera que nos amaba incondicionalmente. De hecho, envidiaba a esas personas la seguridad que esas creencias sin duda les proporcionaban. Pero como científico, simplemente creía que era incorrecto creer en eso. En el otoño de 2008, sin embargo, después de siete días en un estado de coma en el que se inactivó la parte humana de mi cerebro, el neocórtex, experimenté algo tan profundo que me dio una razón científica para creer en la conciencia después de la muerte.

Se cómo pronunciamientos como el mío les suenan a los escépticos, así que voy a contar mi historia con la lógica y el lenguaje del científico que soy. Muy temprano por la mañana, hace cuatro años, me desperté con un dolor de cabeza muy intenso. En cuestión de horas, mi corteza entera – toda la parte del cerebro que controla el pensamiento y la emoción, y que en esencia que nos hace humanos – se había apagado. Los médicos del Hospital General de Lynchburg en Virginia, un hospital donde yo mismo trabajaba como neurocirujano, determinaron que de alguna manera había contraído una meningitis bacteriana muy poco frecuente que ataca sobre todo a los recién nacidos. Bacterias de e. coli habían penetrado en mi líquido cefalorraquídeo y estaban comiendo mi cerebro.

Cuando entré en la sala de emergencias aquella mañana, mis posibilidades de supervivencia en algo más que un estado vegetativo ya eran bajas. Pronto estas posibilidades cayeron a casi nulas. Durante siete días estuve en un coma profundo, mi cuerpo sin respuestas, mis funciones cerebrales superiores totalmente fuera de línea. Luego, en la mañana de mi séptimo día en el hospital, mientras mis médicos consideraban si se suspendía el tratamiento, mis ojos se abrieron de golpe.

No hay una explicación científica para el hecho de que mientras mi cuerpo estaba en estado de coma, mi mente – mi conciencia, mi yo interior – estaba viva y bien. Mientras las neuronas de mi corteza cerebral fueron aturdidas hasta su total inactividad por las bacterias que las habían atacado, mi conciencia liberada del cerebro había viajado a una diferente y mayor dimensión del universo: una dimensión que nunca había soñado que podía existir, y que mi viejo yo previo al coma hubiera estado más que feliz explicando que se trataba de una simple imposibilidad.

Pero esa dimensión, a grandes rasgos, la misma que describen incontables personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte u otros estados místicos, está allí. Existe, y lo que vi y aprendí allí me ha puesto literalmente en un mundo nuevo: un mundo en el que somos mucho más que nuestros cerebros y cuerpos, y donde la muerte no es el final de la conciencia, sino más bien un capítulo de un vasto e incalculablemente positivo viaje. No soy la primera persona en tener evidencia de que la conciencia existe más allá del cuerpo. Breves y maravillosos destellos de este reino son tan antiguos como la historia humana. Pero hasta donde yo sé, nadie antes que yo haya viajado alguna vez a esta dimensión (a), mientras su corteza estaba completamente apagada, y (b), mientras que su cuerpo estaba bajo observación médica al minuto, como lo estuvo mi cuerpo durante los siete días completos de mi estado de coma.

Todos los argumentos principales en contra de las experiencias cercanas a la muerte sugieren que estas experiencias son el resultado de un mínimo, transitorio, o parcial mal funcionamiento de la corteza cerebral. Sin embargo, mi experiencia cercana a la muerte no tuvo lugar mientras mi corteza estaba funcionando mal, sino mientras estaba simplemente apagada. Esto se desprende claramente de la gravedad y la duración de mi meningitis, y de la complicación cortical global documentada por los escaneos TC y exámenes neurológicos. Según el conocimiento médico actual sobre el cerebro y la mente, no hay absolutamente ninguna manera de que yo pudiera haber experimentado ni siquiera una conciencia débil y limitada durante mi tiempo en el estado de coma, y mucho menos la odisea híper vívida y completamente coherente que experimenté.

Me tomó meses aceptar lo que me pasó. No sólo la imposibilidad médica de que había estado consciente durante mi coma, pero más importante aún, las cosas que sucedieron durante ese tiempo. Hacia el comienzo de mi aventura, yo estaba en un lugar de nubes. Grandes, esponjosas, de color rosa-blanco, que se presentaron nítidamente en contraste con el profundo cielo negro-azul.

Más alto que las nubes, inconmensurablemente más alto, una multitud de seres transparentes y brillantes se movían trazando arcos por el cielo, dejando largos trazos como serpentinas detrás de ellos. ¿Pájaros? ¿Ángeles? Estas palabras las registré más tarde, cuando estaba escribiendo mis recuerdos. Pero ninguna de estas palabras hace justicia a estos seres, que eran, sencillamente, diferentes a todo lo que he conocido en este planeta. Eran más avanzados. Formas superiores.

Un sonido, enorme y retumbante como un canto glorioso, descendió desde lo alto, y me pregunté si los seres alados lo estaban produciendo. Nuevamente, pensando en ello más tarde, se me ocurrió que la alegría de estas criaturas mientras volaban alto era tal, que tenían que emitir este sonido, y que si la alegría no salía de ellos de esta manera entonces simplemente no serían capaces de contenerla. El sonido era palpable y casi material, como una lluvia que se puede sentir en tu piel, pero que no te moja.

Ver y escuchar no estaban separados en este lugar donde ahora estaba. Podía escuchar la belleza visual de los cuerpos plateados de esos seres brillantes que estaban arriba, y pude ver la perfección creciente, alegre de lo que cantaban. Parecía que no se podía ver o escuchar ninguna cosa en este mundo sin volverse parte de ella, sin unirse con ello de alguna forma misteriosa. Una vez más, desde mi perspectiva presente, me permito sugerir que no se podría mirar “hacia” nada en ese mundo en absoluto, porque la palabra “hacia” en sí misma implica una separación que allí no existía. Cada cosa era distinta, pero cada cosa era también una parte de todo lo demás, al igual que los diseños ricos y entremezclados en una alfombra persa … o en el ala de una mariposa.

Se vuelve más extraño aún. Durante la mayor parte de mi viaje, alguien más estaba conmigo. Una mujer. Ella era joven, y me acuerdo de cómo era en detalle. Tenía los pómulos altos y ojos profundamente azules. Trenzas doradas enmarcaban su hermoso rostro. La primera vez que la vi, estábamos juntos cabalgando sobre una superficie con un intrincado patrón, que después de un momento me di cuenta que era el ala de una mariposa. De hecho, millones de mariposas estaban alrededor de nosotros, enormes y agitadas olas de ellas, que se zambullían en un bosque y volvían de nuevo a nuestro alrededor. Era un río de vida y color, moviéndose a través del aire. La vestimenta de la mujer era simple, como la de un campesino, pero sus colores en polvo azul, índigo y pastel de naranja-durazno tenían la misma abrumadora y súper vívida vitalidad que todo lo demás. Ella me miró con una mirada que, si la vieras durante cinco segundos, haría que tu vida entera hasta ese punto valiera la pena, sin importar lo que haya ocurrido en ella hasta ahora. No era una mirada romántica. No era una mirada de amistad. Era una mirada que de alguna manera estaba más allá de todo esto, más allá de todos los diferentes tipos de amor que tenemos aquí en la tierra. Era algo superior, que contenía todos estos tipos de amor en si mismo, mientras al mismo tiempo era mucho mayor que todos ellos.

Sin pronunciar una sola palabra, ella me habló. El mensaje me atravesó como un viento, y al instante comprendí que era cierto. Lo supe de la misma manera en que supe que el mundo que nos rodeaba era real, no era una fantasía pasajera e insustancial.

El mensaje tenía tres partes, y si tuviera que traducirlas al lenguaje terrenal, sería algo como esto: “Ustedes son amados y apreciados, muchísimo y para siempre.” “No tienes nada que temer.”

“No hay nada que puedas hacer el mal.” El mensaje me inundó con una inmensa y loca sensación de alivio. Era como si me hubieran entregado las reglas de un juego al que había estado jugando toda mi vida sin nunca haberlo comprendido plenamente. “Te vamos a mostrar muchas cosas aquí”, dijo la mujer, una vez más, sin llegar a utilizar estas palabras, sino transmitiéndome directamente su esencia conceptual. “Pero eventualmente vas a regresar”. Para ello, sólo tenía una pregunta. ¿Regresar a dónde?

Un viento cálido soplaba, como los que surgen en los días más perfectos de verano, sacudiendo las hojas de los árboles y fluyendo como agua celestial. Una brisa divina. Esto cambió todo, transformando el mundo a mi alrededor en una octava incluso más alta, una vibración más alta.

A pesar de que aun tenía una pequeña función del lenguaje, al menos la idea que tenemos de él en la Tierra, sin decir palabras comencé a formular preguntas a este viento, y al ser divino que sentía que trabajaba detrás de él o dentro de él.

¿Dónde está este lugar? ¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy aquí?

Cada vez que expresé silenciosamente una de estas preguntas, la respuestas llegaron inmediatamente, en una explosión de luz, color, amor y belleza que soplaba a través de mí como una ola rompiendo. Lo más importante de estas explosiones es que no callaban mis preguntas abrumándolas. Respondían a las preguntas, pero de una forma que pasaba el lenguaje por alto. Los pensamientos me entraban directamente. Pero no era pensamiento como lo experimentamos en la Tierra. No era vago, inmaterial o abstracto. Estos pensamientos eran sólidos e inmediatos, más calientes que el fuego y más húmedos que el agua, y mientras los recibía era capaz de comprender al instante y sin esfuerzo conceptos que me habría llevado años comprender plenamente en mi vida terrenal.

Seguí avanzando y me encontré ingresando en un inmenso vacío, completamente oscuro, infinito en tamaño, pero también infinitamente reconfortante. Era profundamente negro pero a la vez rebosante de luz: una luz que parecía venir de un orbe brillante que ahora sentía más cerca de mí. El orbe era una especie de “intérprete” entre mí y esta vasta presencia que me rodeaba. Era como si yo estuviera naciendo a un mundo más grande, y el propio universo era como un útero cósmico gigante y el orbe (que sentí estaba conectado de alguna manera con, o incluso era idéntico a la mujer sobre el ala de la mariposa) fue guiándome a través de él.

Más tarde, cuando volví, me encontré con una cita del Siglo XVII, del poeta cristiano Henry Vaughan, que estuvo muy cerca de describir este lugar mágico, este núcleo vasto y negro como tinta, que era el hogar de la misma Divinidad.

“Hay, dicen algunos, en Dios, una oscuridad profunda pero deslumbrante”. Eso era exactamente: una negra oscuridad que también estaba rebosante de luz. Sé muy bien cuan extraordinario, cuan francamente increíble, todo esto suena. Si alguien, incluso un médico, me hubiera contado una historia como ésta en los viejos tiempos, hubiera estado bastante seguro de que estaba bajo el hechizo de algún delirio. Pero lo que me pasó fue, lejos de ser delirante, tan real o más real que cualquier otro acontecimiento en mi vida. Eso incluye el día de mi boda y el nacimiento de mis dos hijos. Lo que me pasó exige una explicación.

La física moderna nos dice que el universo es una unidad que es indivisible. Aunque parece que vivimos en un mundo de separación y diferencia, la física nos dice que debajo de la superficie, cada objeto y acontecimiento en el universo está completamente entretejido con todos los demás objetos y eventos. No hay verdadera separación. Antes de mi experiencia de estas ideas eran abstracciones. Hoy son realidades. El universo no sólo está definido por la unidad, sino también, ahora lo sé, definido por el amor. El universo como lo experimenté en mi estado de coma es – he descubierto con sorpresa y alegría- el mismo sobre el cual tanto Einstein y Jesús habían hablado en sus (muy) diferentes maneras. He pasado décadas como neurocirujano en algunas de las instituciones médicas más prestigiosas de nuestro país. Sé que muchos de mis compañeros se aferran, como yo en el pasado, a la teoría de que el cerebro, y en particular la corteza, genera la conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción, y mucho menos del amor incondicional que ahora se que Dios y el universo tienen hacia nosotros. Pero esa creencia, esa teoría, ahora yace rota a nuestros pies. Lo que me pasó la destruyó, y tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia y difundiendo el hecho de que somos más, mucho más, que nuestro cerebro físico, lo más claro que pueda, tanto hacia mis colegas científicos como hacia la gente en general.

No espero que esto sea una tarea fácil, por las razones que he descrito anteriormente. Cuando el castillo de una vieja teoría científica comienza a mostrar líneas de falla, al principio nadie quiere prestar atención. En primer lugar, el antiguo castillo simplemente ha tomado mucho trabajo para ser construido, y si se cae, uno completamente nuevo tendrá que ser construido en su lugar.

Esto lo aprendí de primera mano después de que estuve lo suficientemente bien como para volver a salir al mundo y hablar con otras personas -personas, es decir, que no sean mi sufrida esposa, Holley, y nuestros dos hijos-, acerca de lo que me había pasado. Las miradas de incredulidad cortés, especialmente entre mis amigos médicos, pronto me hicieron ver la gran tarea que tendría para que la gente comprendiera la enormidad de lo que había visto y experimentado esa semana mientras mi cerebro estaba apagado. Uno de los pocos lugares en los que no tuve problemas para transmitir mi historia era un lugar que antes de mi experiencia había visto bastante poco: la iglesia. La primera vez que entré en una iglesia después de mi coma, veía todo con ojos nuevos. Los colores de los vitrales me recordaron la luminosa belleza de los paisajes que había visto en el mundo de arriba. Las notas bajas profundas del órgano me recordaron cómo los pensamientos y emociones en ese mundo son como olas que se mueven a través de ti. Y, lo más importante, una pintura de Jesús partiendo el pan con sus discípulos evocó el mensaje que permanece en el corazón mismo de mi viaje: que somos amados y aceptados incondicionalmente por un Dios aun más grande e insondablemente glorioso que el que me habían enseñado de niño en la escuela dominical. Hoy en día muchos creen que las verdades espirituales vivas de la religión han perdido su poder, y que la ciencia, no la fe, es el camino a la verdad. Antes de mi experiencia tenía una fuerte sospecha de que ese era el caso para mí.

Pero ahora entiendo que esta opinión es demasiado simple. El hecho cierto es que la imagen materialista del cuerpo y el cerebro como los productores, en lugar de los vehículos, de la conciencia humana, está condenada. En su lugar, una nueva visión de la mente y el cuerpo va a surgir, y de hecho ya está emergiendo. Este punto de vista es científico y espiritual en igual medida y valorará lo que los más grandes científicos de la historia siempre se han valorado por sobre todo: la verdad.

Esta nueva imagen de la realidad tomará mucho tiempo en armarse. No va a estar terminada en mi tiempo, o incluso, sospecho, tampoco en el tiempo de mis hijos. De hecho, la realidad es demasiado vasta, demasiado compleja y demasiado irreductiblemente misteriosa para que una imagen de ella alguna vez llegue a estar absolutamente completa. Pero, en esencia, esta imagen mostrará al universo en evolución, multidimensional, y conocido en detalle hasta cada uno de sus últimos átomos por un Dios que nos cuida mucho más profunda y apasionadamente que cualquier padre que alguna vez haya amado a su hijo.

Aun sigo siendo un doctor, y aun sigo siendo un hombre de ciencia, casi exactamente igual a como era antes de que tuviera mi experiencia. Pero en un nivel más profundo soy muy diferente a la persona que era antes, porque he podido vislumbrar esta imagen de la realidad que está surgiendo. Y puedes creerme cuando te digo que va a valer la pena cada pequeño paso de la labor que nos llevará, y a los que vienen después de nosotros, para llegar a comprenderla bien.

Dr. Eben Alexander, The Daily Beast, 08 de Octubre 2012

Fuente: http://angelesamor.org

Fuente original: http://www.thedailybeast.com/newsweek/2012/10/07/proof-of-heaven-a-doctor-s-experience-with-the-afterlife.html

Traducción: Sebastián Alberoni

5 Pasos Para Prepararse Para el Portal de Energía del Eclipse de Octubre 2013


PORTAL

El eclipse del 3 de noviembre en luna nueva podría ser uno de los portales de energía más transformativa de este año – para ustedes y para toda la humanidad.

Los potenciales para grandes conmociones van codo a codo con las posibilidades para oportunidades significativas. Tenemos eclipses cada año por supuesto, pero los eclipses solares en Escorpión como el del 3 de noviembre no aparecen cada año. El último como este fue en noviembre del año 1994, hace casi dos décadas durante las fases iniciales del despertar espiritual global.

Con el proceso actual de despertar acelerado en pleno apogeo, este eclipse de noviembre promete ser un catalizador intenso para el cambio transformativo a una mega escala. Posiblemente, ustedes sintieron al menos unos cuantos batacazos provenientes del eclipse lunar del 18 de octubre. A algún nivel, ustedes están procesando todavía esas energías caóticas – haciendo actualizaciones en su vida personal y auto reflexionando sobre qué más necesita cambiar.

Entre eclipses también, ustedes están en un proceso de adaptación a una ola de nuevas energías que se despliegan a lo largo del planeta a medida que la humanidad se hace más consciente de las situaciones difíciles a nivel global. Los eventos y conflictos son cada vez más transparentes y urgentes. Esta tendencia continuará, trayendo la luz a lo que no está funcionando y pegándole fuego a los problemas que ahora ya son demasiado grandes para ‘barrerlos debajo de la alfombra’.

En los próximos días que anteceden al próximo eclipse, ustedes querrán poner atención a los cambios de energías y a sus propias respuestas a eventos fortuitos. Para estar seguros, a medida que las cosas se intensifican en su mundo exterior, sus propios desequilibrios y asuntos inconclusos serán expuestos para llamar su atención. Percatarse de estas cosas ahora – y trabajar con ellas con antelación  a nuestro evento del portal de energía del 2 de noviembre con El Consejo de 12 – los ayudará a maximizar las oportunidades significativas del eclipse del 3 de noviembre.

5 Pasos Para Prepararse Para el Portal de Energía del Eclipse

Primero: piensen sobre lo que ocurrió en sus vidas la última vez que tuvimos un eclipse solar en Escorpión en noviembre de 1994. ¿Qué evento significativo o culminación tuvo lugar y qué nueva fase comenzó?

Segundo: teniendo en cuenta que el portal próximo se enfocará en comienzos y finales significativos, consideren qué es lo que necesita comenzar o terminar en sus vidas. Mediten sobre temas relacionados con cosas físicas, conceptos mentales, situaciones de empleo y las relaciones. Inviten a su sabiduría superior a que comience a revelarles lo específico de aquello que ustedes necesitan liberar o renovar para dar paso a un comienzo totalmente nuevo.

Tercero: utilizando las percepciones recibidas provenientes del proceso anteriormente señalado, hagan una lista de aquello que necesitan dejar atrás, actualizar o quizás rehacer totalmente convirtiéndolo en otra cosa. Por ahora, no se preocupen por el orden de su lista o cómo llevarán a cabo este proceso de liberación. Lo importante es escribir estas cosas en un papel para anclarlas en su conciencia.

Cuarto: inviten al espíritu a que les traiga claridad con respecto a estas cosas entre ahora y el portal del eclipse. Esta claridad puede aparecer a través de sueños, de eventos cotidianos o durante momentos en los cuales ustedes reflexionan sobre su lista o qué es lo que necesitan liberar.

Quinto: diariamente antes del portal del eclipse, evalúen sus temas clave de finalización – profundizando en algunos de los pasos apropiados que deberán tomar. Recuerden que para poder avanzar hacia su nueva vida, no pueden llevar consigo las cosas o situaciones que ya no funcionan – cosas que les impiden ser todo lo que ustedes pueden ser.  No permitan que este viejo bagaje los abrume. Solo presten atención a aquello que descubran y comiencen sus preliminares liberando esos procesos ahora antes del portal.

Al realizar estos procesos por adelantado y comenzar a cambiar las cosas en sus vidas, ustedes abren la puerta para avanzar hacia un ciclo nuevo, más expansivo. Recuérdense que ustedes se merecen esto. Sepan que su yo divino empoderado hacedor de cambios está listo para avanzar hacia los nuevos comienzos de esta próxima fase. Confíen en esto.

 

Fuente:   Traducción: Fara González López

Edición y Difusión: El Manantial del Caduceo www.manantialcaduceo.com.ar/libros.htmhttps://

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