MIQUEL MARTI I POL


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POR MAS VIDA

Dices la belleza y todo se ilumina.

Deja que el tiempo fluya lentamente
entre el paisaje y tú
y que el silencio ponga acentos
de leve melancolía en cada cosa.
La blanda quietud que te rodea poco a poco
acoge aquel misterio
que te une a todo y a todo te incita.

No pienses jamás que es tarde, ni hagas preguntas.
Ahógate de horizontes.
                                                Agotado,
en cada gesto te sentirás renacer.

De "Las claras palabras"
Versión de Adolfo García Ortega

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UN DIA CUALQUIERA


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  " Un día cualquiera agujerearé la tierra

y me haré un hoyo profundo,

para que la muerte me recoja de pie,

Retador, temerario.

Soportaré tercamente la lluvia

y arraigaré en el barro de mí mismo.

Libre de palabras, me bastará el aliento

para afirmar una presencia

de estricto vegetal.

La osamenta que me sustenta

se endurecerá hasta acontecer roca

y clamaré, con los ojos muy abiertos,

contra los tiempos venideros

y su insaciable corruptela,

Liberado de toda torpeza,

sin cortejo de sombra,

no giraré nunca jamás la cabeza

para mirar atrás. "

 

 

Miquel Marti i Pol

 

 

   

 

 

 

 

 

ME DECLARO VENCIDO de Miquel Marti i Pol


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ME DECLARO VENCIDO

Me declaro vencido. Los años que me quedan
los malviviré en penumbra. Cada mañana
deshojaré una rosa -la misma-
y con tinta evanescente escribiré un verso
débil y nostálgico en cada pétalo.
Os lego mi sombra en testamento:
es lo más perdurable y sólido que tengo,
y los cuatro palmos de mundo tranquilo
que creo cada día con la mirada.
Cuando muera, cavad un profundo hoyo
y enterradme en él de pie, frente al mediodía,
que el sol. al salir, me ciegue el fondo de los ojos.
Así la gente que me vea exclamará:
-Mirad, un muerto con la mirada viva.

De "La piel del violín"
Versión de Adolfo García Ortega

UN DIA ESTARE MUERTO…. de Miquel Marti y Pol


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  UN DÍA ESTARÉ MUERTO…

Un día estaré muerto
y aún quedará la tarde
en la paz de los caminos,
en los verdes sembrados,
en los pájaros y el aire
quietamente amigo,
y en el paso de esos hombres
que desconozco y que amo.
Un día estaré muerto
y aún quedará la tarde
en los ojos de la mujer
que se acerca y me besa,
en la música antigua
de cualquier tonada,
o aún en un objeto,
el más íntimo y claro,
o puede que en mis versos.
Decidme qué prodigio
hace a la tarde tan dulce
y tan intensa a la vez,
y a qué prado o a qué nube
he de atribuir mi gozo;
porque me sé perdurable
en cuanto me rodea,
y sé que alguien, en el tiempo,
conservará mi recuerdo.

De "Palabras al viento"
Versión de Adolfo García Ortega