TRANSMUTANDO Y ACTIVANDO NUESTRAS ACTITUDES CON EL DINERO POR MAVERICK TORRES


JORDI

 

En una nota FB Maverick Torres nos dice:

Este escrito es un regalo a la salud financiera de toda aquella persona que así lo requiera, es una meditación activa con nuestro Ser Superior y puede hacerse todas las veces que así lo sientan, particularmente recomiendo que lo hagan tres días seguidos y descansan tres días, para integrar el movimiento energético que pueda suceder, hasta siete veces.
Nuestra consciencia de la prosperidad esta basada en nuestros miedos y en los mensajes de otros desde sus propios miedos; deseo y espero que les pueda apoyar a mejorar sustancialmente su relación energética con el dinero, porque si mejoramos en nosotros también expandimos esta mejoría en otras personas a través de nuestro campo energético.

NOTA: TEN A MANO UN CUADERNO Y LLEVA TUS IMPRESIONES, POR MAS EXTRAÑAS QUE SEAN, ASI PODRÁS LIMPIAR ACTITUDES, EMOCIONES Y CONDUCTAS QUE PUEDAN LIMITAR TU ACCESO A LA ABUNDANCIA PLENA DEL UNIVERSO EN TODAS SUS MANIFESTACIONES.

Y como siempre digo: DISFRUTENLO!

TRANSMUTANDO Y ACTIVANDO NUESTRAS ACTITUDES CON EL DINERO POR MAVERICK TORRES

Yo, el Ser conocido como _______________ en esta encarnación particular, en este momento revoco y renuncio a todos y cada uno de las promesas, juramentos, pactos, cadenas, contratos, votos, dispositivos, energías originarias y lealtades que ya no sirvan a mi bien más elevado de riqueza y prosperidad en esta vida, vidas pasadas, vidas simultáneas y vidas futuras, en todas las dimensiones, marcos temporales y ubicaciones, o en cualquier otra parte en la Mente de la Energía Dios/Diosa.

Hago un llamado a la Presencia de la Energía Dios/Diosa, los Maestros Ascendidos y a todas nuestras almas, grupos de almas y nuestra presencia divina, para que estén conmigo en un hermoso templo de abundancia que ahora se ancla dentro y alrededor de mi, ahí nos sentamos como almas con nuestra presencia para liberar cualquier miedo a la abundancia, prosperidad y riqueza material y también para activar mi conciencia con la verdad de que el dinero está integrado con la Energía Dios/Diosa, que el dinero es una energía limpia, amorosa y divina. Hago el llamado a los Angeles, Arcángeles, Mayores y Maestros, a los trabajadores del templo interno de la Tierra, a la Madre Gaia y a los reinos de la Tierra para que estén conmigo ahora. Llamo a todos los seres para que me apoyen en esta activacion sagrada de mi conciencia y plantilla de riquezas y prosperidad en todas sus formas.

Que todas mis almas en cualquier tiempo y espacio, liberen los miedos a la abundancia, los miedos a la escasez, permítanme liberar los miedos que me han impedido ser siempre abundante y también tener lo que requiero. Suelto y libero este miedo dentro de cualquiera de mis almas en cualquier tiempo y espacio a la Energía Dios/Diosa. Perdono y pido absolución kármica ahora por cualquier vida o cualquier experiencia en la que hubo una carencia o falta de dinero, que hizo que creyera que nunca habría suficiente.

Lo Siento, Perdoname, Gracias, Te Amo

Hago un llamado para que todas las almas anclen su energía co-creadora en la Tierra y que liberen todos los miedos a la co-responsabilidad de sus vidas y el miedo a fallar, cualquier sentimiento de que pueden fallar en satisfacer sus vidas.

Lo Siento, Perdoname, Gracias, Te Amo

Pido a todas las almas que se anclen en su cuerpo ahora, que entren y que se anclen completamente en el cuerpo físico-mental-emocional-espiritual-energético y que liberen todos los miedos por estar aquí en la Tierra, el sentido de co-responsabilidad o de fallar en la satisfacción propia o de cualquier aspecto de su propósito aquí en la Tierra.

Lo Siento, Perdoname, Gracias, Te Amo

Pido que se rompan y liberen todos los votos, pactos, cadenas, juramentos, promesas y acuerdos que impiden fusionarme completamente con el cuerpo físico y la Madre Tierra cualquiera sea la razón que me haya hecho tomar este voto. Hago un llamado a la Energia Dios/Diosa ahora. Ahora rompo todos los votos, pactos, cadenas, juramentos, promesas y acuerdos  de no amar mi cuerpo físico y a la Madre Tierra. Pido que ahora todas las almas encarnadas en la Tierra, en su propio ritmo y tiempo, rompan todos sus votos, pactos, cadenas, juramentos, promesas y acuerdos  de no amar a la Madre Tierra, su naturaleza humana, su conexión con la humanidad y que rompan todos los votos, pactos, cadenas, juramentos, promesas y acuerdos de no ser uno con la humanidad.

Lo Siento, Perdoname, Gracias, Te Amo

Visualizo una imagen abundante de mi consciencia siendo abundante, próspera, ilimitada y capaz de dar, recibir y compartir ilimitadas cantidades de energía de dinero en cualquier forma que desee, para mi más alto bien. Pido que todas las almas liberen el miedo de dar, recibir y compartir la energía del dinero libremente en cualquier forma con los demás. Libero esto a través de todos mis cuerpos físico-mental-espiritual-energético pues pido a todas las almas que, en su propio tiempo y ritmo, rompan todos los votos, pactos, cadenas, juramentos, promesas y acuerdos que evitan dar, recibir y compartir libremente la energía del Dinero y la prosperidad.

Lo Siento, Perdoname, Gracias, Te Amo

Hago un llamado a las leyes del karma, las leyes del amor, las leyes de la libertad, la ley de la gracia,  la ley de la divinidad en su forma completa, la ley de la compasión, la ley de la integridad, la ley de la manifestación, la ley de la co-creación, la ley de la sabiduría, la ley del perdón para que fluya a través de todas las almas dentro de nosotros ahora para ayudar a que el miedo a la abundancia y riquezas sea liberado y transmutado, pido que ahora sean removidos de todos mis cuerpos , todos los implantes, programas, votos, pactos, cadenas, juramentos, promesas, acuerdos y los fragmentos del alma en relación con la pobreza, escasez y limitaciones de cualquier tipo.

Lo Siento, Perdoname, Gracias, Te Amo

Pido que todos los programas sean liberados y activados con la verdad de que siempre soy apoyado y proveído por la Energía Dios/Diosa a través del plan divino que sirve a todos.
Pido que la consciencia del plan divino me apoye, para recibir a través de la gracia y la facilidad todo lo que necesito y requiero, todo lo que es mi co-creación e intención divina a través del poder de la manifestación y mientras respiro los Maestros y Seres de Luz vienen a mi ahora, en un círculo a mi alrededor para formar ahora una estrella de ocho puntas  y esta estrella es una clave para la abundancia de mi realidad. Llevo esta estrella de ocho puntas a mi corazón, a mi alma para conectarse de manera ilimitada, aquí y ahora a la conciencia de abundancia dentro del Universo, recibo esta estrella de ocho puntas dentro de mi espíritu, consciencia, emoción, corazón, mente y cuerpo. Pido que se liberen todos los miedos y activo la conexión co-creadora ilimitada al flujo y manifestación de riqueza, abundancia y prosperidad aquí y ahora.

Lo Siento, Perdoname, Gracias, Te Amo

Lo Siento, Perdoname, Gracias, Te Amo

Pido que la abundancia llegue para mi potencial superior para la manifestación y abro mi corazon y mente al potencial superior de manifestación para todos los seres en la Tierra, para que todos los seres reciban el potencial superior con la abundancia en la Tierra.

Acepto que el dinero es Uno con la Energía Dios/Diosa, que el dinero es amor y que el dinero es una forma de abundancia que rebosa en mi vida y que hay un completo flujo de él siempre. Ahora acepto este completo flujo y abro mis cuerpos de energía para recibir y transmitir este flujo, acepto el dinero como divino, placentero, sano, bueno, ilimitado, el dinero es Uno con la energía Dios/Diosa, ahora acepto el dinero, acepto el dinero en mi vida ahora, acepto el dinero en mi vida ahora, acepto el flujo de abundancia de dinero en mi vida, ahora, acepto el completo flujo de dinero en mi vida, ahora acepto el flujo completo, acepto el flujo completo de dinero en mi vida ahora, acepto y manifiesto el flujo completo de dinero en mi vida ahora, acepto y manifiesto el flujo completo de dinero en mi vida ahora, el dinero es divino y yo acepto lo divino en mi vida ahora, y con la humanidad, nosotros aceptamos el dinero y el flujo completo del dinero en nuestras vidas.

Lo Siento, Perdoname, Gracias, Te Amo

Gracias! Que Así es.

Recomiendo esta meditación, porque atávicamente cargamos memorias que nos hacen pensar que el dinero es malo, aunque no nos demos cuenta de eso. Dos ejemplo claros, se ha malinterpretado a Jesús en su dicho “no se puede servir al Padre y al dinero” y seguro que cuando eras pequeño te decían “no toques el dinero, es sucio”, o “Como le vas a regalar eso a tu amigo, tan caro que me costó” o algo así… todas esas “enseñanzas” unidas forman bloqueos que no te permiten dar o recibir con la  abundancia que te está predestinado.

Agradezco y bendigo a Maverick Torres por este regalo :))

Namaste
susana colucci

Fuente: http://www.horoscopias.com/2011/01/meditacion-para-atraer-dinero-tu-vida.html

ME LIBERO


proyectando

No necesito reconocimiento ni aprobación de los demás, no existe una manera correcta de hacer las cosas, mi camino es sagrado y es perfecto tal cual es, no vine a salvar a nadie de nada, recorro mis huellas recogiendo lo sembrado para encontrar el camino de regreso a casa.

No importa en apariencia como se vean las cosas, lo importante no es la cantidad que hago ni cuantas personas me reconozcan, sino la conciencia que logre adquirir con cada experiencia en lo cotidiano porque es ahí en donde está mi verdadera misión.

Todos los caminos son sagrados y aunque no logre entenderlo desde mi mente en este plano, me liberaré aun mas cuando deje de juzgar y me concentre en lo que tengo que hacer haciéndolo sin alardear, ni competir.

Cada quien tiene un propósito y una vibración única!”

Aquí dejo todo lo que me hace daño


ME PERDONO

 

Es tiempo de ser más fluida con la gente, conmigo misma.
Es momento de dejar ir.
De permitir que el viento me despeine y me sacuda; que se lleve el resentimiento,
que mi alma perdone deudas y deudores.
Es tiempo de que me perdone a mí misma; ya me regañé bastante.
Fueron muchas las piedras que yo misma puse en mi camino; los puentes dinamitados.
Como autocastigo ya estuvo bien; elijo el camino de la aceptación,es más barato.
Acepto y entiendo que merezco empezar de cero; con alma transparente y espíritu tranquilo.
En estos momentos que vienen, lo que ha de ser, será.
Es tiempo de relajarme.
Dios no me está juzgando; está muy ocupado haciendo otras cosas.

Así que… ¿Por qué habría yo de hacerlo?
Es hora de levantar las anclas. De liberar cosas, de soltar gente.
Nadie tiene que ser como yo quiera.
Así están perfectos.
Así ha funcionado hasta este momento su vida.
Me dedico a atender lo mío, a refundarme.
De vez en cuando viene bien tirar lo que ya no sirve, perdonar.

Entre SER FELIZ y TENER RAZÓN, elijo lo primero.
Tener la razón es el peor de los desgastes, porque te quita el sueño intentar corregir el universo.
Es hora de soltar amarras, de confiar más en la gente.
Me dejo ir… La vida me conduce.

Rosa

PALABRAS QUE DUELEN


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“No te van a querer ni los perros”, era la frase que ella siempre usaba para retar a sus hijos cuando se portaban mal. Primero, venía la bofetada, y después, como de remate, esta frase punzante, aguda. Seguramente, si le preguntan, ella los educó con amor. Y en nombre del amor, dijo frases como estas.

“¿Quién quiere otra hamburguesa?”, preguntó Carlos en el cumple de su hija. Ella estaba festejando sus 19 y él se había ofrecido de asador. “¿Quién quiere otra hamburguesa?”, insistió. “Tu no, mi amor, que estás muy gorda”, fue la frase que disparó delante de todos sus amigos. Ella se puso roja de vergüenza, un nudo enorme le cerró la garganta y no comió más. Se levantó despacio y la soledad de su cuarto adolescente fue el mejor refugio hasta la madrugada del día siguiente. El padre murió preguntándose qué hizo mal esa noche.

“Vamos, no seas mariquita”, le dijo su profesor de natación cuando él –que en ese momento tenía 6 años– pidió una toalla al salir de la bañera porque tenía frío. Y todos sus amigos empezaron a reírse. “Mariquita, mariquita”, le gritaron. Y el profesor, lejos de hacerlos callar, los alentó. Nunca más volvió a nadar. (Y nunca, en 34 años de vida, apoyó sus labios en los labios de una mujer.)

“Eres un elefante dentro de la clase”, le dijo su profesora de Dibujo el primer día del primer año de secundaria. Ella venía de una primaria impecable, donde Dibujo era su materia preferida. Y era, para hacer honor a la verdad, una joven promesa. Ese año, se llevó Dibujo a diciembre. Volvió a dibujar 28 años después, cuando con muchas terapias diferentes, descubrió cuánto la había inmovilizado esa frase.

El Perito Moreno fue el lugar elegido para festejar sus 10 años de casados. Caminata por el glaciar, todos los turistas en hilera para no resbalarse. Ella iba delante; él, detrás. “Tu culo me tapa todo el sol”, fue la frase que eligió él para hacer un chiste. Y no entendió por qué esa noche ella se encerró en el baño a llorar.

Son frases que no te matan, pero te marcan para toda la vida. Frases basura. No importa cuántas horas de terapia le dediques a deshacerlas, ellas están ahí… rondando, para reaparecer sin previo aviso. Son frases que, cuando las cuentas, te parece que estás exagerando, que no pudieron ser así, que quizá las recuerdas mal. Entonces descubres la crudeza de esas palabras.

Lo bueno es que un día, porque ese día –créanme– finalmente llega, te sacas uno por uno todos los puñales que te clavaron en el cuerpo y en el alma, te haces un sana, sana, culito de rana y descubres que no fueron dichas con odio, que los responsables de escupirnos tamañas frases son seres que cargan, a su vez, con otras frases. Y entonces llega el perdón. Y perdonamos. Más adelante –bastante más adelante– viene la compasión. Es ahí cuando volvemos a sentirnos felices, con ganas de caminar sobre el Perito Moreno más allá del tamaño de nuestro culo, de nadar y gritar: “Tengo frío, tráeme una toalla”, de hacer una lista con toda la gente que te quiere. Porque no solamente te quieren los perros…

Tratemos de pensar antes de hablar, ya que las PALABRAS QUE DUELEN tardan muchos años en salir del corazón del otro, y hasta a veces no salen. No perdamos tiempo con los que queremos, porque perdonar lleva mucho tiempo. PENSEMOS ANTES DE HABLAR. TRATEMOS DE NO HERIR EL CORAZÓN DE LOS QUE MAS AMAMOS.

DECIR ADIÓS A QUIEN NO TE NECESITA TAMBIÉN ES CRECER


DECIR A DIOS 2

 

¿Cuántas veces en tu vida te has visto obligado@ a tener que decir adiós? En realidad, no importa las ocasiones en que lo hayas hecho, lo esencial es que a lo largo de nuestro ciclo vital es necesario romper más de un vínculo, aunque ello nos ocasione sufrimiento.

Decir adiós es crecer, es permitir encontrarnos de nuevo con nosotros mismos porque por determinadas circunstancias, algo o alguien nos estaba alejando de esas esencias inquebrantables que son la felicidad y el equilibrio con nuestro ser.

Te digo adiós porque sé que ya no me necesitas, porque no soy tu prioridad, por que tus vacíos me llenan de carencias y porque a pesar de no que no lo digamos en voz alta, hace tiempo que nos despedimos.

En realidad, podríamos decir que la propia despedida en sí no duele tanto como el contener las ganas por volver. Por qué es ahí donde se halla no solo nuestra propia fortaleza, sino nuestra dignidad.

No te permitas nunca ser débil y correr detrás de quien no te necesita o ya sabe dónde estás. De hacerlo, te estarás haciendo un daño profundo a ti mismo, a tu autoestima y su vez, le estarás ofreciendo poder a una persona que tiene en su mano la llave de la cerradura de tu infelicidad.

Eres tú quien debe tener esa llave, tú quien debe mantener las riendas de su vida sabiendo en todo momento por quién vale la pena invertir tiempo, sueños y esperanzas. Decir adiós es un acto de valentía y la mejor expresión de amor propio.

 Romper el vínculo de quien no nos necesita requiere coraje

Ojalá las cosas fueran más fáciles. Ojalá existiera una poción mágica para el desamor, para cerrar las puertas del corazón a quien ya no nos quiere, y practicar el arte del olvido como quien deja caer una piedra a un río y ve cómo desaparece en las profundidades.

Decir adiós requiere coraje, es un acto de voluntad personal por una necesidad vital. Es cerrar un círculo donde nos decimos a nosotros mismos que ya no vamos a permitirnos sufrir más, porque quien solo te regala ausencias no merece tu presencia.

No existe pues el olvido inmaculado que no deja huellas o cicatrices. Porque decir adiós implica en ocasiones tener que sanar muchos espacios, muchos agravios y dolores del alma que el tiempo no siempre alivia con el simple pasar de las hojas del calendario. El tiempo no cura si nosotros no ponemos de nuestra parte, de ahí que valga la pena tener en cuenta estos aspectos.

Tener paciencia no es lo mismo que ser pasivos ante los egoísmos o las carencias. El amor puede ser ciego, pero la paciencia debe…

A veces no es el amor lo que se termina, sino la paciencia

A veces no es el amor lo que se termina, sino la paciencia, esa que dicen que es santa, porque resiste vientos y mareas y siempre acaba dando más de lo que debería.

Ahora bien ¿Cómo no ofrecerlo todo por esa persona con quien hemos construido un vínculo afectivo y vital, e incluso un proyecto de vida?

Está claro que queda justificado el que cedamos en ocasiones más de la cuenta, que perdonemos hoy mañana y pasado, y que esperemos un poco más con la esperanza de que las cosas mejoren.

En ocasiones, la realidad acaba cayendo por su propio peso para abrirnos los ojos. Nuestro corazón no puede borrar de la noche a la mañana lo que siente, pero cuando se pierde la paciencia uno empieza ya a quitarse una tras otra, todas las vendas que lo cegaban

Hay quien dice que la paciencia es una virtud, pero está claro que esta dimensión no puede aplicarse a todos los ámbitos, y que además, debe tener unos límites.

No podemos pasar una vida entera siendo pacientes viendo cómo se vulneran nuestros derechos, nuestras necesidades como seres que necesitan reciprocidad, cuidado, afectos y reconocimiento.

El amor requiere compromiso, voluntad y paciencia… pero hasta cierto punto.

La paciencia en el amor no es lo mismo que pasividad

Tal y como te indicábamos antes, a menudo suele definirse el concepto de paciencia como una virtud. Es la facultad que tenemos la personas para posponer determinadas cosas que nos aportan satisfacción, porque pensamos que esa espera, a largo plazo, nos traerá cosas mejores.

También se define la paciencia como una habilidad: la que tenemos para tolerar situaciones desfavorables ante las cuales podemos tener o no tener el control. Ahora bien, cuando hablamos de amor, es necesario que mantengamos siempre el timón de nuestra propia realidad.

Hay quien se justifica usando esta palabra como una dimensión que hay que asumir.

Las cosas están mal, pero ¿qué se le va a hacer? Hay que tener paciencia. “¿Qué podemos hacer si él o ella es así? No podemos cambiarlos, así que es mejor mantener la paciencia”

No hay que confundir paciencia con pasividad

En realidad ahí está la auténtica clave. Podemos ser pacientes, podemos hacer de la paciencia nuestra mejor virtud porque nos ayuda a analizar mejor la situación, a saber observar, a ser reflexivos.

No obstante, todo este proceso interior nos debe permitir ver la auténtica realidad.

Una persona paciente no tiene por qué ser pasiva. La persona pasiva hace de la tolerancia su forma de vida, permitiendo abusos hasta experimentar en piel propia como se vulnera su integridad. Y ello, es algo que nunca debemos permitir.

Los beneficios de ser paciente pero no pasivo

A la hora de establecer y mantener una relación afectiva, la paciencia es un pilar en el día a día que debemos reconocer. Está claro que no tiene por qué gustarnos cada aspecto, comportamiento o costumbre de nuestras parejas, pero no por ello vamos a actuar de forma impulsiva echándoselo en cara, y rompiendo la relación.

Somos pacientes, respetamos y toleramos porque amamos. Porque sabemos también que en toda pareja existe un tiempo para que las cosas se armonicen, para que todo encaje y comprendamos a su vez, las necesidades de cada uno.

La paciencia debe ser mutua y llevarse a cabo casi a modo de ejercicio. Yo soy paciente contigo porque te respeto y te quiero, porque te reconozco como persona, y sé que amar no es solo querer las coincidencias, sino respetar también las diferencias.

Ahora bien, la paciencia requiere a su vez claridad emocional. Debemos saber dónde están los límites y comprender en qué momento se nos está vulnerando como personas. Como miembros de una relación afectiva.

No hay que ser pasivos ante las exigencias cargadas de egoísmos, ante la posición de priorizarse uno por encima del otro. No hay que cerrar los ojos a las carencias ni ser impasibles al dolor emocional que nos provocan los vacíos, los desprecios o ese maltrato sutil ejercido a través de palabras envenenadas.

Es aquí donde la paciencia debe caer, descorrer su velo para ver la verdad.

Cuando se termina la paciencia

Cuando se termina la paciencia llega la decepción porque ya somos conscientes de nuestra realidad en todos sus matices. En todos sus claroscuros. Ahora bien, esto no significa que debamos romper al instante esa relación de forma obligatoria, si aún seguimos amando a la persona.

Es momento de hablar, de poner en alto cual es la situación y decir lo que sientes y lo que necesitas. No se trata de evadir el problema. Si ese compromiso nos importa, daremos todo lo que nos sea posible por mantenerlo.

Ahora bien, para que una relación prospere o sane esas carencias que nos hacen daño, el esfuerzo debe ser mutuo. En el instante en que uno ofrece más y el otro solo invierte sus propias excusas, la paciencia se acaba perdiendo por completo, y con ella, la decepción se convierte en un abismo insondable.

La paciencia no es la capacidad de esperar, sino la habilidad para comprender que merecemos cosas mejores

Decir adiós implica un duelo que afrontar

Es necesario asumir que el acto de decir adiós, de dejar ir, implica pasar por el proceso de un duelo. Son muchas las personas que lejos de entenderlo de esta forma, deciden aferrarse al día a día sin haber gestionado pensamientos y emociones.

Decir adiós a una persona que era significativa para nosotros requiere en primer lugar entender qué ha ocurrido, qué ha generado esa separación.

Es necesario aceptar que o bien ya no somos queridos, o bien, que es necesario dar por terminada una relación que ocasiona más sufrimiento que felicidad.

Las rupturas de vínculos requieren algún tipo de desahogo emocional, ya sea con lágrimas o con palabras.

La aceptación llega día a día, con lentitud pero sabiéndonos seguros, sintiéndonos bien con nosotros mismos porque hemos tomado la opción adecuada.

Decir adiós sin odios

Decir adiós sin rencor, odio o desprecio no siempre es fácil. En el momento en que somos conscientes de que no nos necesitan, de que han dejado de querernos o de que nos ofrecen un amor envenenado o doloroso, lo que sentimos es indefensión y rabia.

Ten en cuenta que toda emoción negativa va a impedirte cerrar ese cículo. Es una carga que vas almacenar y que de alguna manera, implica que sigas “unido@ a esa persona”.

La rabia, el odio y el rencor dejan huella en nuestro carácter y nuestras emociones. Hace que seamos desconfiados, y de que esa rabia genera aún más negatividad contra nosotros mismos.

Libérate de todo, despréndete de quien no te necesita y de toda emoción negativa que implique seguir anclado a quien te hizo daño de algún modo. Todo ello te permitirá avanzar con más ligereza. Si acumulas cada piedra del camino, al final no podrás caminar en tu sendero de la vida. Quedarás encallado. Libérate.

Decir adiós para volver a ser quien eras y crecer

Cuando mantenemos una relación disfuncional, es decir, ahí donde experimentamos sufrimiento, desengaño y donde lejos de crecer se quiebra nuestro equilibrio personal, lo que hacemos en realidad es alejarnos de nosotros mismos.

Decir adiós implica hacer un delicado viaje de retorno. Necesitas curar heridas, atenderte y tirar de ese hilo dorado de tu esencia, para recuperar no solo a la persona que eras antes, sino también para crear a quien deseas ser ahora.

Deseo ser esa persona que es capaz de decir adiós y dejar ir, para que vengan cosas nuevas. Cosas mejores. Deseo ser quien era, y aunque soy consciente de que ya he perdido parte de mi inocencia, y ese destino ligado a quien dejé atrás, sé que soy artífice de mi futuro. Sé que voy a andar con ilusiones renovadas, que no voy a ser víctima, sino alguien capaz de aprender de lo vivido ya convertirme en quien deseo ser.

Lo que debemos dejar ir para ser felices

El amigo que siempre miente, la idea de que debemos darle gusto a los demás o la obsesión por el pasado… Hay situaciones y personas que no nos hacen ningún bien, y que sería mejor dejar ir de nuestras vidas para encontrar aquello que sí merecemos.

Tu obsesión con el pasado

Alguien que se arrepiente por lo que hizo en el pasado o que se culpa por lo que sus acciones causaron, puede verse envuelto en un círculo vicioso de lágrimas, tristeza y depresión. A veces olvidamos que no podemos cambiar el pasado y que la única forma de ser libres y felices es dejar de pensar en ello, dejar el recuerdo también en el pasado. Si en verdad has dañado a alguien puedes tratar de reparar el daño, pero no te obsesiones con lo que no se puede cambiar. Muchas veces necesitamos más nuestro propio perdón. De ser así, trabaja en ello y sigue adelante.

Ese amigo que te causa problemas

La amistad es una de las relaciones que enriquecen la vida del ser humano. Algunos de nuestros amigos están ahí desde que somos pequeños y otros se han ido uniendo en el camino. En cualquier caso, si alguno de estos amigos te causa problemas, te engaña, se aprovecha de ti, te decepciona o te provoca cualquier otro tipo de situación negativa de forma constante, quizá sea hora de que los caminos se separen. Esto suele causar un gran conflicto interno porque creemos que debemos ayudar a nuestros amigos a salir adelante, pero cuando la situación te está afectando debes analizar si está bien buscar su bienestar a costa del tuyo. Recuerda que la persona más importante de tu vida eres tú mismo.

Esas personas que esperan que cambies por ellos

Puede que tengas un amigo o amiga, un padre o una madre, o una pareja que vive con la esperanza de que te conviertas en quienes ellos quieren. Probablemente deseen lo mejor para ti, pero esto puede poner en peligro tú identidad, es decir, lo que tu quieres. Pueden ponerte, a veces sin querer, en una encrucijada de sentimientos en la que se mezcle el miedo a decepcionar a otros con el temor a renunciar a tus sueños. Ten en cuenta, que terminar viviendo la vida de otr@ es una bomba que termina explotando tarde o temprano ya que la recompensa por contentar a los demás no suele compensar una posible pérdida de ti mism@.

A quien está contigo a la fuerza

Algunas personas se quedan en nuestra vida a la fuerza. Ya sea porque están acostumbradas a las comodidades que les damos, que teman dejarnos solos, porque no nos creen independientes o porque estemos ejerciendo algún tipo de coacción. En cualquier caso, probablemente no lograrás ser feliz teniendo a esa persona en tu vida. Cuando alguien está atado a nosotros, nos atamos a su infelicidad y de esto no puede nacer nada bueno.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com

ME DOY PERMISO PARA NACER


1

 

Hoy volveré a nacer, pido permiso.

Permiso útero, permiso cordón prieto,
permiso agua, placenta, oscuridades.

No podrá retenerme la tibieza plácida y calma del vientre cobijante. No podrán disuadirme las presiones de este túnel de carne que hoy me puja.

Con decisión inequívoca y sagrada, determino nacer, me doy permiso.

Y aquí estoy, desnuda de corazas, dispuesta a recibir besos y abrazos. No la palmada que provoque el grito, ya no permitiré que me golpeen.

Panteras de quien vengo renaciendo, miren quién soy, adultamente niña.

Miren quien soy, vengo a ofrecer mi entrega, miren quién soy, apenas si respiro pero de pié me hiergo y me estremezco, dándome a luz en mi realumbramiento.

Tengo coraje para empezar de nuevo, fortalezida en mis fragilidades.

Lloro de dicha, de dolor, lloro de parto.

Lloro disculpas a quienes no me
amaron, por el maltrato, el frío, el abandono.

Lloro la herida de todo lo llorable y lloro de ternura y de alegria por tanto recibido y encontrado.

Lloro las gracias por el amor, por la
bondad de quienes me ampararon.

Lloro de luz y lloro de belleza, por poder llorar,  lloro gozosa.

Sin más queja, dolida y reparada por la caricia de este útero abrazante.
Aquí estoy, recibanme.

Me perdono y perdono a quien me hiriera.

Vengo a darles y darme íntimamente una nueva ocasión de parimiento a la vida que siempre mereciera, me la ofrezco y la tomo, me redimo,
con permiso o sin él  yo me lo otorgo.

Me doy permiso para sentirme digna, sin más autoridad que mi propia conciencia.

 

Fuente: Pablo Neruda

EL PODER DE LA INTENCIÓN


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1. NO TE SIENTAS OFENDIDO

Lo que te ofende sólo contribuye a debilitarte.
Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres.
Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

2. LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE GANAR

Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú. Tú no eres tus victorias.

3. LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER RAZÓN

Olvidarse de esto es como decirle a tu ego: “No soy tu esclavo”.
Pregúntate: “¿Quiero ser feliz o tener la razón?”.

4. LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE SER SUPERIOR

La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento.

5. LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER MÁS

Por mucho que logres y adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente.
Como dijo San Francisco de Asís: “ es en dar cuando recibimos”.

6. LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE IDENTIFICARTE CON TUS LOGROS

Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo, es cuando abandonas la paz.

7. LIBÉRATE DE TU FAMA

La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella.
Si te preocupas demasiado por cómo te van a percibir las personas te habrás desconectado de la verdadera intención

Fuente: Wayne Dyer

CREA TU PROPIA VIDA


WORPRESS

 

 

Abrirse a lo desconocido:
Si de veras deseas ver al Creador, conviértete en un creador. Cuanto más abras tu mente a lo desconocido, más ayuda te ofrecerá tu alma. Si inicias un gran proyecto, al dar el primer paso te sorprenderá ver las fuerzas invisibles que acuden en tu ayuda. Puedes elegir bloquearlas o dejarte llevar por ellas.
Si optas por dejarte llevar:

1.- Concéntrate en lo que deseas alcanzar, deja que nazca y que crezca en el interior de tu mente.
2.- Pídele al alma que te ayude y te anime.
3.- Déjate ir para que los resultados vayan adquiriendo forma.
4.- Actúa cuando tengas la mente clara.
5.- No emprendas ninguna acción cuando estés dudando.

6.- No difundas confusión, confía en tu objetivo.
7.- No actúes movido por la ira, la ansiedad o cualquier otro impulso negativo.
8.- Espera que te ocurra lo mejor.
9.- Acepta cada resultado como lo mejor que puedes conseguir por el momento.
10.- No te culpes por los contratiempos ni por los obstáculos.

11.- No te amilanes ni te pongas tenso cuando algo te salga mal. Intenta aprender la lección que cada contra tiempo contiene.
12.- No eches la culpa a los demás.
13.- Sé consciente de que cualquier resultado puede ser posible.
14.- Olvídate del pasado. confía en que el futuro será mejor.
15.- No aceptes los malos resultados con pasividad.

16.- No fuerces ni intentes controlar la situación.
17.- No te dejes llevar por fantasias. Intenta estar presente lo máximo posible sin distraerte.
18.- Siéntete seguro y centrado en tu interior.
19.- Mantente atento para captar cualquier señal que te indique que vas por buen camino.
20.- Sé responsable de tu propio destino.

Fuente:  Psicología Práctica

 

La experiencia de un neurocirujano en el más allá


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Testimonio publicado en la revista norteamericana “Newsweek”

 

Nos lo acaba de enviar el doctor Jorge Carvajal y ha sido publicado, nada más ni nada menos, que en la prestigiosa revista “Newsweek”. Se abren las puertas de los misterios. Nuevas y reveladoras realidades comienzan a calar nuestras mentes, también las de los más escépticos. Gracias al Cielo, el velo se levanta poco a poco… Un neurocirujano viene del más allá y nos narra su experiencia…

 

La famosa revista Newsweek sorprendió a muchos en su edición de Octubre 2012 con una portada y un titular impactante: “El cielo es real – La experiencia de un Doctor en el más allá”. La revista publica un artículo escrito por un prestigioso neurocirujano estadounidense que luego de haber vivido una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM), asegura haber visto y viajado al más allá. Presentamos a continuación la traducción completa de la nota de Newsweek.

Como neurocirujano, yo no creía en el fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte. Hijo de un neurocirujano, crecí en un mundo científico. He seguido el camino de mi padre y me convertí en un neurocirujano académico, enseñando en Harvard Medical School y otras universidades. Entiendo lo que ocurre en el cerebro cuando las personas están a punto de morir, y siempre había creído que había una buena explicación científica para los viajes celestiales fuera del cuerpo, descritos por aquellos que escapaban a la muerte por poco. El cerebro es un mecanismo sorprendentemente sofisticado pero extremadamente delicado. Si se reduce la cantidad de oxígeno que recibe, así sea la cantidad más pequeña, este reaccionará. No era una gran sorpresa que las personas que habían sufrido un traumatismo grave regresaran de sus experiencias con historias extrañas. Pero eso no significaba que habían viajado a algún lugar real.

Aunque me consideraba un creyente cristiano, era más de título que de creencia real. No me molestaban los que querían creer que Jesús era más que simplemente un buen hombre que había sufrido a manos del mundo. Simpatizaba profundamente con aquellos que querían creer que había un Dios en alguna parte ahí fuera que nos amaba incondicionalmente. De hecho, envidiaba a esas personas la seguridad que esas creencias sin duda les proporcionaban. Pero como científico, simplemente creía que era incorrecto creer en eso. En el otoño de 2008, sin embargo, después de siete días en un estado de coma en el que se inactivó la parte humana de mi cerebro, el neocórtex, experimenté algo tan profundo que me dio una razón científica para creer en la conciencia después de la muerte.

Se cómo pronunciamientos como el mío les suenan a los escépticos, así que voy a contar mi historia con la lógica y el lenguaje del científico que soy. Muy temprano por la mañana, hace cuatro años, me desperté con un dolor de cabeza muy intenso. En cuestión de horas, mi corteza entera – toda la parte del cerebro que controla el pensamiento y la emoción, y que en esencia que nos hace humanos – se había apagado. Los médicos del Hospital General de Lynchburg en Virginia, un hospital donde yo mismo trabajaba como neurocirujano, determinaron que de alguna manera había contraído una meningitis bacteriana muy poco frecuente que ataca sobre todo a los recién nacidos. Bacterias de e. coli habían penetrado en mi líquido cefalorraquídeo y estaban comiendo mi cerebro.

Cuando entré en la sala de emergencias aquella mañana, mis posibilidades de supervivencia en algo más que un estado vegetativo ya eran bajas. Pronto estas posibilidades cayeron a casi nulas. Durante siete días estuve en un coma profundo, mi cuerpo sin respuestas, mis funciones cerebrales superiores totalmente fuera de línea. Luego, en la mañana de mi séptimo día en el hospital, mientras mis médicos consideraban si se suspendía el tratamiento, mis ojos se abrieron de golpe.

No hay una explicación científica para el hecho de que mientras mi cuerpo estaba en estado de coma, mi mente – mi conciencia, mi yo interior – estaba viva y bien. Mientras las neuronas de mi corteza cerebral fueron aturdidas hasta su total inactividad por las bacterias que las habían atacado, mi conciencia liberada del cerebro había viajado a una diferente y mayor dimensión del universo: una dimensión que nunca había soñado que podía existir, y que mi viejo yo previo al coma hubiera estado más que feliz explicando que se trataba de una simple imposibilidad.

Pero esa dimensión, a grandes rasgos, la misma que describen incontables personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte u otros estados místicos, está allí. Existe, y lo que vi y aprendí allí me ha puesto literalmente en un mundo nuevo: un mundo en el que somos mucho más que nuestros cerebros y cuerpos, y donde la muerte no es el final de la conciencia, sino más bien un capítulo de un vasto e incalculablemente positivo viaje. No soy la primera persona en tener evidencia de que la conciencia existe más allá del cuerpo. Breves y maravillosos destellos de este reino son tan antiguos como la historia humana. Pero hasta donde yo sé, nadie antes que yo haya viajado alguna vez a esta dimensión (a), mientras su corteza estaba completamente apagada, y (b), mientras que su cuerpo estaba bajo observación médica al minuto, como lo estuvo mi cuerpo durante los siete días completos de mi estado de coma.

Todos los argumentos principales en contra de las experiencias cercanas a la muerte sugieren que estas experiencias son el resultado de un mínimo, transitorio, o parcial mal funcionamiento de la corteza cerebral. Sin embargo, mi experiencia cercana a la muerte no tuvo lugar mientras mi corteza estaba funcionando mal, sino mientras estaba simplemente apagada. Esto se desprende claramente de la gravedad y la duración de mi meningitis, y de la complicación cortical global documentada por los escaneos TC y exámenes neurológicos. Según el conocimiento médico actual sobre el cerebro y la mente, no hay absolutamente ninguna manera de que yo pudiera haber experimentado ni siquiera una conciencia débil y limitada durante mi tiempo en el estado de coma, y mucho menos la odisea híper vívida y completamente coherente que experimenté.

Me tomó meses aceptar lo que me pasó. No sólo la imposibilidad médica de que había estado consciente durante mi coma, pero más importante aún, las cosas que sucedieron durante ese tiempo. Hacia el comienzo de mi aventura, yo estaba en un lugar de nubes. Grandes, esponjosas, de color rosa-blanco, que se presentaron nítidamente en contraste con el profundo cielo negro-azul.

Más alto que las nubes, inconmensurablemente más alto, una multitud de seres transparentes y brillantes se movían trazando arcos por el cielo, dejando largos trazos como serpentinas detrás de ellos. ¿Pájaros? ¿Ángeles? Estas palabras las registré más tarde, cuando estaba escribiendo mis recuerdos. Pero ninguna de estas palabras hace justicia a estos seres, que eran, sencillamente, diferentes a todo lo que he conocido en este planeta. Eran más avanzados. Formas superiores.

Un sonido, enorme y retumbante como un canto glorioso, descendió desde lo alto, y me pregunté si los seres alados lo estaban produciendo. Nuevamente, pensando en ello más tarde, se me ocurrió que la alegría de estas criaturas mientras volaban alto era tal, que tenían que emitir este sonido, y que si la alegría no salía de ellos de esta manera entonces simplemente no serían capaces de contenerla. El sonido era palpable y casi material, como una lluvia que se puede sentir en tu piel, pero que no te moja.

Ver y escuchar no estaban separados en este lugar donde ahora estaba. Podía escuchar la belleza visual de los cuerpos plateados de esos seres brillantes que estaban arriba, y pude ver la perfección creciente, alegre de lo que cantaban. Parecía que no se podía ver o escuchar ninguna cosa en este mundo sin volverse parte de ella, sin unirse con ello de alguna forma misteriosa. Una vez más, desde mi perspectiva presente, me permito sugerir que no se podría mirar “hacia” nada en ese mundo en absoluto, porque la palabra “hacia” en sí misma implica una separación que allí no existía. Cada cosa era distinta, pero cada cosa era también una parte de todo lo demás, al igual que los diseños ricos y entremezclados en una alfombra persa … o en el ala de una mariposa.

Se vuelve más extraño aún. Durante la mayor parte de mi viaje, alguien más estaba conmigo. Una mujer. Ella era joven, y me acuerdo de cómo era en detalle. Tenía los pómulos altos y ojos profundamente azules. Trenzas doradas enmarcaban su hermoso rostro. La primera vez que la vi, estábamos juntos cabalgando sobre una superficie con un intrincado patrón, que después de un momento me di cuenta que era el ala de una mariposa. De hecho, millones de mariposas estaban alrededor de nosotros, enormes y agitadas olas de ellas, que se zambullían en un bosque y volvían de nuevo a nuestro alrededor. Era un río de vida y color, moviéndose a través del aire. La vestimenta de la mujer era simple, como la de un campesino, pero sus colores en polvo azul, índigo y pastel de naranja-durazno tenían la misma abrumadora y súper vívida vitalidad que todo lo demás. Ella me miró con una mirada que, si la vieras durante cinco segundos, haría que tu vida entera hasta ese punto valiera la pena, sin importar lo que haya ocurrido en ella hasta ahora. No era una mirada romántica. No era una mirada de amistad. Era una mirada que de alguna manera estaba más allá de todo esto, más allá de todos los diferentes tipos de amor que tenemos aquí en la tierra. Era algo superior, que contenía todos estos tipos de amor en si mismo, mientras al mismo tiempo era mucho mayor que todos ellos.

Sin pronunciar una sola palabra, ella me habló. El mensaje me atravesó como un viento, y al instante comprendí que era cierto. Lo supe de la misma manera en que supe que el mundo que nos rodeaba era real, no era una fantasía pasajera e insustancial.

El mensaje tenía tres partes, y si tuviera que traducirlas al lenguaje terrenal, sería algo como esto: “Ustedes son amados y apreciados, muchísimo y para siempre.” “No tienes nada que temer.”

“No hay nada que puedas hacer el mal.” El mensaje me inundó con una inmensa y loca sensación de alivio. Era como si me hubieran entregado las reglas de un juego al que había estado jugando toda mi vida sin nunca haberlo comprendido plenamente. “Te vamos a mostrar muchas cosas aquí”, dijo la mujer, una vez más, sin llegar a utilizar estas palabras, sino transmitiéndome directamente su esencia conceptual. “Pero eventualmente vas a regresar”. Para ello, sólo tenía una pregunta. ¿Regresar a dónde?

Un viento cálido soplaba, como los que surgen en los días más perfectos de verano, sacudiendo las hojas de los árboles y fluyendo como agua celestial. Una brisa divina. Esto cambió todo, transformando el mundo a mi alrededor en una octava incluso más alta, una vibración más alta.

A pesar de que aun tenía una pequeña función del lenguaje, al menos la idea que tenemos de él en la Tierra, sin decir palabras comencé a formular preguntas a este viento, y al ser divino que sentía que trabajaba detrás de él o dentro de él.

¿Dónde está este lugar? ¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy aquí?

Cada vez que expresé silenciosamente una de estas preguntas, la respuestas llegaron inmediatamente, en una explosión de luz, color, amor y belleza que soplaba a través de mí como una ola rompiendo. Lo más importante de estas explosiones es que no callaban mis preguntas abrumándolas. Respondían a las preguntas, pero de una forma que pasaba el lenguaje por alto. Los pensamientos me entraban directamente. Pero no era pensamiento como lo experimentamos en la Tierra. No era vago, inmaterial o abstracto. Estos pensamientos eran sólidos e inmediatos, más calientes que el fuego y más húmedos que el agua, y mientras los recibía era capaz de comprender al instante y sin esfuerzo conceptos que me habría llevado años comprender plenamente en mi vida terrenal.

Seguí avanzando y me encontré ingresando en un inmenso vacío, completamente oscuro, infinito en tamaño, pero también infinitamente reconfortante. Era profundamente negro pero a la vez rebosante de luz: una luz que parecía venir de un orbe brillante que ahora sentía más cerca de mí. El orbe era una especie de “intérprete” entre mí y esta vasta presencia que me rodeaba. Era como si yo estuviera naciendo a un mundo más grande, y el propio universo era como un útero cósmico gigante y el orbe (que sentí estaba conectado de alguna manera con, o incluso era idéntico a la mujer sobre el ala de la mariposa) fue guiándome a través de él.

Más tarde, cuando volví, me encontré con una cita del Siglo XVII, del poeta cristiano Henry Vaughan, que estuvo muy cerca de describir este lugar mágico, este núcleo vasto y negro como tinta, que era el hogar de la misma Divinidad.

“Hay, dicen algunos, en Dios, una oscuridad profunda pero deslumbrante”. Eso era exactamente: una negra oscuridad que también estaba rebosante de luz. Sé muy bien cuan extraordinario, cuan francamente increíble, todo esto suena. Si alguien, incluso un médico, me hubiera contado una historia como ésta en los viejos tiempos, hubiera estado bastante seguro de que estaba bajo el hechizo de algún delirio. Pero lo que me pasó fue, lejos de ser delirante, tan real o más real que cualquier otro acontecimiento en mi vida. Eso incluye el día de mi boda y el nacimiento de mis dos hijos. Lo que me pasó exige una explicación.

La física moderna nos dice que el universo es una unidad que es indivisible. Aunque parece que vivimos en un mundo de separación y diferencia, la física nos dice que debajo de la superficie, cada objeto y acontecimiento en el universo está completamente entretejido con todos los demás objetos y eventos. No hay verdadera separación. Antes de mi experiencia de estas ideas eran abstracciones. Hoy son realidades. El universo no sólo está definido por la unidad, sino también, ahora lo sé, definido por el amor. El universo como lo experimenté en mi estado de coma es – he descubierto con sorpresa y alegría- el mismo sobre el cual tanto Einstein y Jesús habían hablado en sus (muy) diferentes maneras. He pasado décadas como neurocirujano en algunas de las instituciones médicas más prestigiosas de nuestro país. Sé que muchos de mis compañeros se aferran, como yo en el pasado, a la teoría de que el cerebro, y en particular la corteza, genera la conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción, y mucho menos del amor incondicional que ahora se que Dios y el universo tienen hacia nosotros. Pero esa creencia, esa teoría, ahora yace rota a nuestros pies. Lo que me pasó la destruyó, y tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia y difundiendo el hecho de que somos más, mucho más, que nuestro cerebro físico, lo más claro que pueda, tanto hacia mis colegas científicos como hacia la gente en general.

No espero que esto sea una tarea fácil, por las razones que he descrito anteriormente. Cuando el castillo de una vieja teoría científica comienza a mostrar líneas de falla, al principio nadie quiere prestar atención. En primer lugar, el antiguo castillo simplemente ha tomado mucho trabajo para ser construido, y si se cae, uno completamente nuevo tendrá que ser construido en su lugar.

Esto lo aprendí de primera mano después de que estuve lo suficientemente bien como para volver a salir al mundo y hablar con otras personas -personas, es decir, que no sean mi sufrida esposa, Holley, y nuestros dos hijos-, acerca de lo que me había pasado. Las miradas de incredulidad cortés, especialmente entre mis amigos médicos, pronto me hicieron ver la gran tarea que tendría para que la gente comprendiera la enormidad de lo que había visto y experimentado esa semana mientras mi cerebro estaba apagado. Uno de los pocos lugares en los que no tuve problemas para transmitir mi historia era un lugar que antes de mi experiencia había visto bastante poco: la iglesia. La primera vez que entré en una iglesia después de mi coma, veía todo con ojos nuevos. Los colores de los vitrales me recordaron la luminosa belleza de los paisajes que había visto en el mundo de arriba. Las notas bajas profundas del órgano me recordaron cómo los pensamientos y emociones en ese mundo son como olas que se mueven a través de ti. Y, lo más importante, una pintura de Jesús partiendo el pan con sus discípulos evocó el mensaje que permanece en el corazón mismo de mi viaje: que somos amados y aceptados incondicionalmente por un Dios aun más grande e insondablemente glorioso que el que me habían enseñado de niño en la escuela dominical. Hoy en día muchos creen que las verdades espirituales vivas de la religión han perdido su poder, y que la ciencia, no la fe, es el camino a la verdad. Antes de mi experiencia tenía una fuerte sospecha de que ese era el caso para mí.

Pero ahora entiendo que esta opinión es demasiado simple. El hecho cierto es que la imagen materialista del cuerpo y el cerebro como los productores, en lugar de los vehículos, de la conciencia humana, está condenada. En su lugar, una nueva visión de la mente y el cuerpo va a surgir, y de hecho ya está emergiendo. Este punto de vista es científico y espiritual en igual medida y valorará lo que los más grandes científicos de la historia siempre se han valorado por sobre todo: la verdad.

Esta nueva imagen de la realidad tomará mucho tiempo en armarse. No va a estar terminada en mi tiempo, o incluso, sospecho, tampoco en el tiempo de mis hijos. De hecho, la realidad es demasiado vasta, demasiado compleja y demasiado irreductiblemente misteriosa para que una imagen de ella alguna vez llegue a estar absolutamente completa. Pero, en esencia, esta imagen mostrará al universo en evolución, multidimensional, y conocido en detalle hasta cada uno de sus últimos átomos por un Dios que nos cuida mucho más profunda y apasionadamente que cualquier padre que alguna vez haya amado a su hijo.

Aun sigo siendo un doctor, y aun sigo siendo un hombre de ciencia, casi exactamente igual a como era antes de que tuviera mi experiencia. Pero en un nivel más profundo soy muy diferente a la persona que era antes, porque he podido vislumbrar esta imagen de la realidad que está surgiendo. Y puedes creerme cuando te digo que va a valer la pena cada pequeño paso de la labor que nos llevará, y a los que vienen después de nosotros, para llegar a comprenderla bien.

Dr. Eben Alexander, The Daily Beast, 08 de Octubre 2012

Fuente: http://angelesamor.org

Fuente original: http://www.thedailybeast.com/newsweek/2012/10/07/proof-of-heaven-a-doctor-s-experience-with-the-afterlife.html

Traducción: Sebastián Alberoni

EXISTE SOLAMENTE UNA EDAD…


edad

 

Existe solamente una edad para
que la gente sea feliz.
Solamente una época en
la vida de cada persona en que
es posible soñar y hacer planes
y tener energías suficientes para
realizarlos en contra de todas las
dificultades y obstáculos.

Una sola edad para que la gente se
encante con la vida
Y viva apasionadamente
y disfrutar de todo con toda
la intensidad, sin miedo ni culpa
de sentir placer.

Fase dorada en que la gente
puede crear y recrear la vida
a nuestra propia imagen y semejanza
Y vestirse con todos los colores
Y experimentar todos los sabores
Y entregarse a todos los Amores
Sin pre conceptos ni pudores.

Tiempo de entusiasmo y coraje
en que todo desafió no es mas que
una invitación a la lucha que la gente
enfrenta con toda la disposición de
intentar algo nuevo,de nuevo
y de nuevo y cuantas veces
sea necesario.

Esa edad tan fugaz en la vida de la
gente se llama PRESENTE y
tiene la duración del instante
que pasa.

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