LAS OTRAS FORMAS DE AMOR: Eros, Philos y Ágape


 En 1986, en la ciudad de Logroño, nos encontrábamos celebrando una boda cuando mi guía, Petrus, empezó a hablar de las tres palabras que utilizan los griegos para referirse al amor: Eros, Philos y Ágape. Según él, esto ya lo dijo Martin Luther King, pero valía la pena recordar que el sentimiento más importante del ser humano se puede dividir. Empezó por explicar qué es Eros, la atracción sana y necesaria que un ser humano siente por otro. A continuación, señalando a una pareja de ancianos, dijo:       -Mira a esos dos. No se dejarán contagiar por la hipocresía, como tantos otros. Por su aspecto, deben de ser una pareja de labradores. El hambre y la necesidad los han obligado a superar juntos muchas dificultades. Descubrieron la fuerza del amor a través del trabajo, que es donde Eros muestra su rostro más bello, también conocido como Philos.      –¿Y qué es Philos?      –Philos es el Amor en forma de amistad. Es aquello que yo siento por ti y por los demás. Cuando la llama de Eros no puede brillar más, es Philos quien mantiene juntas a las parejas.      –¿Y Ágape?      –Ágape es el amor total, el amor que devora a quien lo experimenta. Quien conoce y experimenta a Ágape, se da cuenta de que, en este mundo, nada sino amar tiene importancia. Este fue el amor que sintió Jesús por la humanidad, y fue tan grande que sacudió las estrellas y cambió el curso de la historia del hombre.
     “A lo largo de los milenios de la historia de la Civilización, muchas personas se han sentido invadidas por este Amor Que Devora. Tenían tanto que dar (y el mundo les exigía tan poco) que se vieron obligadas a buscar los desiertos y los lugares más apartados, porque el Amor era tan grande que las transfiguraba. Se convirtieron en los santos ermitaños que hoy conocemos.      “Para mí y para ti, que experimentamos otra forma de Ágape, esta vida puede parecer dura, terrible. Sin embargo, el Amor que Devora hace que todo lo demás pierda importancia: estas personas sólo viven para ser consumidas por su Amor.”      Hizo una pausa.      –Ágape es el Amor que Devora –repitió una vez más, como si ésta fuese la frase que mejor definiese aquella extraña forma de amor-. Luther King dijo en una ocasión que, cuando Cristo hablaba de amar a los enemigos, se refería a Ágape. Porque, según él, era “imposible querer a nuestros enemigos, a aquellos que nos hacen mal, y que intentan hacer aún más miserable nuestro sufrido día a día.”      “Pero Ágape es mucho más que querer. Es un sentimiento que invade todo, que se cuela por todas las rendijas, y que hace que todo intento de agresión se convierta en polvo.      “Existen dos formas de Ágape. Una es el aislamiento, la vida dedicada sólo a la contemplación. La otra es exactamente lo contrario: el contacto con los seres humanos, y el entusiasmo, el sentido sagrado del trabajo. Entusiasmo significa trance, arrebato, vínculo con Dios. Entusiasmo es Ágape dirigido a alguna idea, a alguna cosa.      “Cuando amamos y creemos en algo desde el fondo de nuestra alma, nos sentimos más fuertes que el mundo, y nos invade una serenidad que viene de la certeza de que nada podrá vencer a nuestra fe. Esta fuerza extraña hace que tomemos siempre las decisiones correctas, en el momento preciso, y nos sorprendamos de nuestra propia capacidad cuando alcanzamos nuestro objetivo.      “El Entusiasmo se manifiesta normalmente con todo su poder en los primeros años de nuestra vida. Todavía tenemos un fuerte lazo con la divinidad, y nos lanzamos con tanto arrebato a nuestros juegos, que las muñecas cobran vida y los soldaditos de plomo se ponen a desfilar. Cuando Jesús dijo que de los niños era el Reino de los Cielos, se refería a Ágape en forma de Entusiasmo. Los niños llegaron a Él sin preocuparse por sus milagros, su sabiduría, los fariseos o los apóstoles. Fueron a Él alegres, movidos por el Entusiasmo.      “Que en ningún momento, en lo que queda de este año, durante el resto de tu vida, pierdas el entusiasmo: es una fuerza mayor, dirigida hacia la victoria final. No podemos dejar que se nos escape sólo porque, mes tras mes, tengamos que hacer frente a pequeñas y necesarias derrotas”.

Fuente: Paulo Coelho

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DE LA IMPORTANCIA DE LOS ALIADOS


 El guerrero de la luz que no comparte con los demás la alegría de sus decisiones, jamás conocerá sus propias cualidades y defectos.      Por lo tanto, antes de empezar a hacer nada, busca aliados, gente que se interesa por lo que estás haciendo.      No digo: “busca otros guerreros de la luz.”
     Digo: encuentra personas con diferentes habilidades, porque la lucha de un guerrero por sus sueños no se diferencia de cualquier otro camino seguido con entusiasmo.      Tus aliados no serán necesariamente aquellas personas a quienes todos miran, ante quienes se deslumbran y de quienes afirman: “no hay nadie mejor.” Muy al contrario: son personas que no temen errar, y por lo tanto yerran mucho. Es por ello que lo que hacen no siempre es elogiado o reconocido.      Pero es este tipo de persona el que transforma el mundo, y tras muchos errores consigue acertar con algo que marcará la diferencia en su comunidad.      Los aliados son personas que no pueden esperar a que las cosas sucedan para después decidir cuál es la mejor postura que se puede adoptar: ellos deciden a medida que actúan, aun sabiendo que ese tipo de comportamiento es muy arriesgado.      Convivir con los aliados es importante para un guerrero de la luz; juntos, todos entienden que, antes de escoger el objetivo, son libres de cambiar de idea. Pero, después de haber determinado el objetivo, se concentran sólo en los pasos que deben dar. Y a medida que caminan, piensan: “cada paso requiere mucho esfuerzo, pero vale la pena correr el riesgo, vale la pena apostar la propia vida.”      Los mejores aliados son aquellos que no piensan como la mayoría de la gente. Por eso, al buscar compañeros para compartir el entusiasmo por el sueño, es importante creer en la intuición, y no dar importancia a los comentarios ajenos. La mayor parte de los seres humanos siempre juzga a los demás teniendo como modelo sus propias limitaciones, y a veces la opinión de la mayoría está llena de miedos y prejuicios.      Únete a todos los que experimentan, se arriesgan, caen, se hacen daño, y se vuelven a arriesgar. Apártate de aquellos que afirman verdades, critican a quienes no piensan como ellos, jamás darían un paso sin estar seguros de que se les respetará por ello, y prefieren la comodidad de la certeza que la tensión de la duda.      Únete a los que se exponen y no temen ser vulnerables: éstos miran lo que hace su prójimo, no para juzgarlo, sino para admirarlo por su valentía y dedicación.      Tal vez el guerrero se sienta tentado a pensar que su sueño no interesa a todo el mundo, como por ejemplo a los panaderos o a los agricultores. Pero ellos tendrán en el guerrero de la luz un buen modelo de perseverancia y valor. Y un panadero tiene muchas cosas que enseñar, tales como la mezcla exacta de los ingredientes, que se basa más en la intuición que en la técnica. Un agricultor puede mostrar la importancia de la paciencia, del sudor, del respeto a las estaciones, y de la inutilidad de blasfemar contra las tormentas, porque es una pérdida de tiempo.      Por lo tanto, cada uno tiene algo diferente que enseñar, y es la suma de estas diferencias lo que llamamos “sabiduría.”      Únete a los que son flexibles, y entienden las señales del camino. Son personas que no dudan en cambiar su rumbo cuando se encuentran con una barrera infranqueable, o cuando vislumbran una oportunidad mejor. Poseen la cualidad del agua: deslizarse entre las rocas, adaptarse al curso del río, a veces transformarse en lago, hasta que la depresión esté llena y pueda continuar su camino, pues el agua no olvida que su destino es el mar, y tarde o temprano deberá llegar hasta él.      Únete a los que jamás dirán: “ya he terminado, tengo que parar aquí.” Porque así como el invierno sigue a la primavera, nada termina nunca, y la senda del guerrero es un camino sin fin. Después de alcanzar su objetivo, encuentra un nuevo desafío, y hay que volver a empezar, poniendo siempre en práctica todo lo que aprendió mientras caminaba.      Únete a los que cantan, cuentan historias, disfrutan de la vida, y tienen alegría en los ojos. Porque la alegría es contagiosa, y siempre impide que la gente se deje paralizar por la depresión, la soledad y las dificultades.      Únete a quien camina con la cabeza erguida, aunque tenga lágrimas en los ojos. Apártate de quien camina con la cabeza erguida porque nunca lloró, porque nunca miró a los lados.      Un verdadero guerrero de la luz no confunde la arrogancia con la autoridad, la alegría con la superficialidad, la persistencia con la impaciencia. Él tiene sus dudas, a veces se siente oprimido por la soledad, pero sabe que existe mucha gente que piensa como él, y que encontrar a sus verdaderos aliados es tan sólo cuestión de tiempo.

Fuente: Paulo Coelho

EL PRECIO DEL ODIO Y DEL PERDÓN


 

  Descubro en mis anotaciones de 1989 unos apuntes de una conversación con J., a quien llamo “mi maestro”. En aquella época, hablábamos de un desconocido místico llamado Kenan Rifai, sobre el que se ha escrito muy poco.      -Kenan Rifai dice que cuando los demás nos elogian, debemos prestar atención a nuestro comportamiento –dice J.-, ya que eso significa que ocultamos muy bien nuestros defectos. Podemos terminar creyendo que somos mejores de lo que pensamos, y de ahí a dejarse dominar por un falso sentimiento de seguridad, que en realidad nos rodea de peligro, hay un paso.      ¿Cómo prestar atención a las oportunidades que nos da la vida?      -Si tienes sólo dos oportunidades, aprende a transformarlas en doce. Cuando tengas doce, ellas se multiplicarán por sí solas. Por eso dice Jesús: “al que tiene, más le será dado, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo poco que tiene le será arrebatado.”
     Es una de las frases más duras del evangelio. Pero con el pasar de los años, he comprobado que es absolutamente cierta. Sin embargo, ¿cómo puede uno reconocer las oportunidades?      -Presta atención a todos los momentos, porque la oportunidad, el “instante mágico”, está a nuestro alcance, aunque siempre lo dejemos pasar por nuestro sentimiento de culpa. Por lo tanto, no pierdas el tiempo culpándote: el universo se encargará de corregirte, si es que tú no eres digno de lo que estás haciendo.      ¿Y cómo me corregirá el universo?      -No será a través de tragedias; éstas suceden porque son parte de la vida, y no deben ser encaradas como un castigo. Generalmente, el universo nos indica que estamos equivocados quitándonos lo más importante que tenemos: nuestros amigos.      “Kenan Rifai fue un hombre que ayudó a mucha gente a encontrarse a sí misma, y a alcanzar una relación armoniosa con la vida. Pese a ello, algunas de estas personas resultaron ser bastante desagradecidas, y ni siquiera se molestaron en decir “gracias”. Sólo cuando se sintieron de nuevo confundidas, decidieron acudir a él otra vez. Rifai volvió a ayudarlas, sin hacer ninguna referencia al pasado: era un hombre de muchos amigos, y los ingratos siempre acababan solos.      -Son bellas palabras, pero no sé si yo podría perdonas la ingratitud con tanta facilidad.      -Es muy difícil. Pero no hay elección: si no perdonas, pensarás en el dolor que te han causado, y este dolor no terminará nunca.      “No quiero decir que te debe gustar aquél que te hace daño. No quiero decir que vuelvas a vivir con esta persona. No estoy sugiriendo que la veas como un ángel, o como alguien que actuó inconscientemente, sin intención de herir. Tan sólo digo que la energía del odio no te llevará a ninguna parte; pero la energía del perdón, que se manifiesta a través del amor, conseguirá transformar positivamente tu vida.      -Me han hecho daño muchas veces.      -Por eso llevas todavía dentro de ti al niño que lloraba escondido de sus padres, al niño más enclenque de la escuela. Todavía llevas las marcas del niño flacucho que nunca enamoraba a las chicas, que jamás destacó en ningún deporte. No has logrado restañar las heridas de las injusticias que han cometido hacia ti a lo largo de tu vida. Y así, ¿qué has conseguido?      “Nada. Absolutamente nada. Sólo un deseo constante de sentir piedad de ti mismo, porque fuiste víctima de los que eran más fuertes que tú, o de actuar como un vengador presto a herir a quien te ofendió. ¿No crees que estás perdiendo el tiempo?      -Creo que es humano.      -Por supuesto que es humano. Pero no es inteligente ni razonable. Ten respeto por tu tiempo en este mundo, recuerda que Dios siempre te ha perdonado, y perdona tú también.

     Después de esta conversación con J., que tuvo lugar poco antes de mi viaje para pasar cuarenta días en el desierto de Mojave, en los Estados Unidos, empecé a entender mejor al niño, al adolescente, al adulto herido que había sido un día. Una tarde, yendo del Valle de la Muerte (California) hacia Tucson (Arizona), hice mentalmente una lista de todas las personas a las que pensaba que debía odiar porque me habían hecho daño. Fui perdonándolos uno a uno, y seis horas después, en Tucson, mi alma se sentía más leve, y mi vida cambió para mucho mejor.

Fuente: Paulo Coelho